Denuncian graves daños ambientales por cantera en Bureche

vLos habitantes de la vereda Buenos Aires, le han hecho varios llamados a Corpamag para que evalué el daño ambiental que ocurre en una zona que debe ser protegida al ser una ruta del jaguar.

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Habitantes acusan a las autoridades ambientales de permitir la destrucción del ecosistema.

Por: Luis Guillermo Saumeth González

Redacción EL INFORMADOR

La comunidad de la vereda Buenos Aires, sector Bureche, denuncia que la actividad de una cantera en la zona está causando graves afectaciones ambientales y sociales. A pesar de múltiples quejas, las autoridades no han tomado medidas efectivas para frenar la contaminación, la destrucción del ecosistema y la pérdida de biodiversidad en este corredor natural.


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Un estudio 
ambiental manipulado

Según los habitantes, la empresa a cargo de la cantera está obligada a realizar estudios de calidad del aire y ruido para evaluar su impacto en la comunidad. Sin embargo, durante los últimos dos años, la compañía ha manipulado los resultados, ya que cuando se realizan estos estudios, detienen completamente sus actividades, además, los estudios se llevan a cabo en temporada de lluvias, lo que reduce aún más los niveles de contaminación reflejados en los informes.

“Es una burla a la ley, solo trabajan cuando nadie está midiendo el impacto real por eso nunca se reflejan los verdaderos daños que estamos sufriendo”, denunció un habitante del sector.

En enero de este año, las autoridades emitieron un comunicado exhortando a la empresa a garantizar que los estudios se realicen en condiciones normales de trabajo. Sin embargo, la comunidad teme que esta medida sea insuficiente y que la empresa continúe evitando controles efectivos.




Un ecosistema en peligro: el corredor del jaguar afectado

Los habitantes advierten que la presencia de la cantera en esta zona no solo afecta a la comunidad, sino que pone en riesgo el equilibrio ambiental de un área considerada corredor del jaguar. La desaparición de especies como la guacamaya militaris es una prueba de ello.

“La guacamaya ya no llega como antes, los perros silvestres han desaparecido y el impacto en la vegetación es devastador. La erosión, la pérdida de la capa vegetal y la contaminación del aire con micropartículas de polvo están destruyendo este ecosistema”, aseguró un residente.

El polvo generado por la actividad de la cantera es una de las principales preocupaciones. Los habitantes advierten que las partículas en suspensión pueden causar graves problemas de salud a largo plazo. “En unos años, muchas personas aquí van a desarrollar enfermedades respiratorias e incluso cáncer, pero a nadie parece importarle”, lamentó otro ciudadano.



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Explosiones, contaminación 
y un tejido social roto

Aparte del daño ambiental, la comunidad ha soportado explosiones y ruidos extremos desde el inicio de las operaciones de la cantera. Algunos pobladores recuerdan que las primeras detonaciones fueron tan fuertes que sacudieron sus viviendas y dejaron una nube de polvo sobre el sector.

“Algunas personas se oponen, otras se resignan y otras simplemente no hacen nada porque saben que las autoridades nunca han actuado en nuestra defensa. Aquí se ha roto el tejido social, la comunidad perdió la confianza y muchos tienen miedo de hablar”, señaló un habitante.

Los residentes también denuncian que la empresa responsable de la explotación minera nunca ha generado oportunidades laborales para la comunidad, a pesar de que se presenta como un aliado local. “Siempre dicen que ayudan, que generan empleo, pero la realidad es que no le dan trabajo a nadie de aquí, todo es una farsa”, aseguró otro denunciante.




¿Por qué tanta permisividad 
con esta cantera?

Los habitantes de Buenos Aires se preguntan quién está detrás de la permisividad con esta explotación, que sigue operando a pesar de las evidentes afectaciones al ecosistema y a la comunidad.

“La gran pregunta es: ¿quién protege a esta cantera? ¿Por qué las autoridades la defienden en lugar de defender a la comunidad? Aquí todos saben que esto no debería estar funcionando, pero nadie hace nada”, expresó un residente con indignación.

Mientras tanto, el miedo, la resignación y la impotencia siguen creciendo en Bureche, mientras que el daño ambiental avanza sin freno. La comunidad espera que esta denuncia sirva para que, por primera vez, se tomen medidas reales y efectivas para proteger la vida, la naturaleza y la dignidad de quienes habitan en esta zona.


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