Por: Jessica Rodríguez_Redactora de EL INFORMADOR
Con tradición carnestoléndica y orígenes africanos, las tamboras se convierten en el alma del carnaval, aquellas que prenden la gozadera, ponen a bailar a los samarios, encienden la alegría y deleitan con el susurro de entusiasmo.
En Santa Marta, la tambora es la expresión de la música cultural, quien con su peculiar son, lleva el entusiasmo a todos los parranderos que decidan gozar de su bullicio.
El ritmo que se baila y se brinca en la ciudad es conocido como guacherna, que se convierte en el repertorio de piezas expresivas de la música caribeña.
La tambora en Santa Marta
Desde los años 80, algunos amigos se reunían a practicar su hobby preferido "tocar la tambora juntos", se recreaban con los diferentes sones, no creyendo que años más tarde se convertirían en el grupo de tambora más reconocido de la ciudad.
Todos los amigos se identificaban por apodos, los cuales comenzaron cualquier día, en una esquina de Pescaíto a tocar sus tamboras, toques que de un momento a otro pasaron a ser la alegría de las mejores fiestas de la ciudad.
Benjamín Brito a quien todos llamaban Min, César Alteche el "Pescaíto Asá", Manuel Silvera "la Chiva", Gabriel Gómez "el Carrucha", Carlos Bindola, Jairo Smith y Miguel Brujes, fueron los integrantes del grupo de tambora más importante con el que contó Santa Marta en los años 90.
Estos personajes siguen vivos en la historia, aunque no conformen actualmente un grupo, algunos de ellos se dedican a tener su propia tambora, transmitiéndole a los actuales jóvenes el sabor musical que despierta este instrumento. Los bailes, las danzas y los ritmos folclóricos siguen mostrando la cultura viva de la ciudad, donde todos los barrios populares, viven el carnaval con la alegría que contagia el jolgorio de la tambora.
Por: Jessica Rodríguez_Redactora de EL INFORMADOR