Hoy los católicos conmemoran la solemnidad de San José, que honra a quién fue esposo de la Virgen María y padre adoptivo de Jesús. Según la Biblia San José fue un hombre justo y fiel que recibió la encomienda de cuidar y proteger a la Sagrada Familia, su papel como padre adoptivo de Jesús lo convierte en una figura central en la historia del cristianismo ya que tuvo una cercanía única con el hijo de Dios.
Durante la Audiencia General, del pasado 29 de enero del 2025, el papa Francisco continuó el ciclo jubilar sobre «Jesucristo nuestra Esperanza», desarrollando su catequesis sobre la figura del padre putativo de Jesús. Dócil «a la voz del Señor», para con María actuó sin dejarse avasallar por instintos o temores. Hizo «carne» los deseos de Dios, sin recurrir a «palabras al viento».
José, horizonte de los sueños de Dios.
«Justo» e intrépido, participó en la historia de la salvación dejando que los hechos hablaran por él, en lugar de inútiles «palabras al viento». Sobre la figura del padre putativo de Jesús, el Papa Francisco entabló la catequesis de la audiencia general del pasado 29 de enero, en el Aula Pablo VI.
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Dejar a un lado
instintos y miedos
La reflexión se desarrolla en la estela del ciclo jubilar dedicado a «Jesús, nuestra esperanza», tomando como hilo conductor el Evangelio de Mateo. El texto toma partido por José, «el hombre que asume la paternidad legal de Jesús, injertándolo en el tronco de Jesé y vinculándolo a la promesa hecha a David», explicó Francisco. La figura de Cristo es, de hecho, la del «retoño justo», el cumplimiento perfecto de la «esperanza de Israel». En el contexto de la historia de la salvación, José entra en escena, en el papel de prometido de María. Un enlace «legal» para la religión judía,
destinado a la celebración del matrimonio durante el año siguiente. Durante ese tiempo, José «descubre» el embarazo de María, viendo «puesto a prueba» su amor por ella. La ley de la época preveía dos formas de romper el compromiso: un «acto legal» público, que debía realizarse ante los tribunales, o una carta de repudio que debía entregarse en privado. José, un hombre «justo», como seguidor de la Ley, «actúa reflexivamente». Deja a un lado instintos y temores, dejándose guiar «por la sabiduría divina», separándose de María «sin clamores», de forma privada.
Ésta es la sabiduría de José, que le permite no equivocarse, y de hacerse abierto y dócil a la voz del Señor.
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Soñar «el milagro de Dios»
Una predilección por soñar que recuerda al personaje bíblico del mismo nombre, hijo de Jacob, apodado, no por casualidad, «señor de los sueños». ¿Qué ve durante el sueño el padre putativo de Jesús? Una pregunta a la que Francisco respondió así: «Sueña con el milagro que Dios realiza en la vida de María, y también con el milagro que él realiza en su propia vida: asumir una paternidad capaz de custodiar, proteger y transmitir una herencia material y espiritual».
El vientre de su esposa está grávido de la promesa de Dios, una promesa que lleva un nombre en el que se da a todos la certeza de la salvación.
Confianza sin necesidad de pruebas
«No temas llevar contigo a María, tu esposa. Porque el niño que ha sido engendrado en ella es del Espíritu Santo; dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados». Esta es la revelación ante la que José no pide «más pruebas», confiando en Dios y aceptando el sueño para él y su prometida. Al hacerlo «entra en la gracia de los que saben vivir la promesa divina con fe, esperanza y amor». El detalle que destaca Francisco es el silencio de José. A las «palabras al viento», prefiere los «hechos concretos». Un signo de pertenencia a aquellos que practican la Palabra de Dios haciéndose «carne», «vida».
Enlazando su pensamiento con el de Benedicto XVI, Francisco describió el «estar interiormente vigilante por Dios» de José como la fuente de su espontánea «obediencia» al plan de Dios. Escuchando sus sueños, el Papa invitó a prestar atención, acogiendo «con responsabilidad al Cristo que, desde el momento del bautismo, vive y crece en nuestras vidas».
Tomado de Vatican News
Escrito por:
Edoardo
Giribaldi- Ciudad
del Vaticano.
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El 8 de diciembre de 2020, con motivo del 150 aniversario de la declaración de San José como Patrono de la Iglesia Universal, el papa Francisco publicó la carta apostólica “Patris corde” (“Con corazón de padre”). En este documento, el Papa reflexiona sobre las distintas facetas de la paternidad de San José y su importancia en la vida de los cristianos. Asimismo, proclamó un Año Especial dedicado a San José, que se extendió hasta el 8 de diciembre de 2021, para fomentar su devoción y ejemplo en la vida cotidiana.

Santa Marta conmemora el Día de San José con fe y devoción
En el marco de la conmemoración del Día de San José, el padre Genry Cristóbal, encargado de la parroquia San José en Santa Marta, destacó la importancia de esta fecha para la comunidad parroquial y la Iglesia Universal en diálogo con EL INFORMADOR. “Hoy le rendimos tributo a San José y lo honramos por ser el padre adoptivo de Jesús, entonces, en ese sentido, es modelo de fe y de obediencia, como aquel que supo escuchar la palabra, entenderla y hacer la voluntad de Dios”, expresó el sacerdote. El padre Genry resaltó que San José, como patrono de la parroquia, ocupa un lugar especial en esta celebración.
“Lo celebramos, nos encomendamos a él para que interceda por toda nuestra comunidad parroquial”, afirmó, explicando que además, su papel como patrono de la Iglesia Universal. De esta forma, invitó a los fieles a unirse en oración por el Papa Francisco y por toda la Iglesia durante esta festividad. La jornada también estará marcada por un enfoque especial en las familias, otro de los ámbitos bajo la protección de San José. “Durante las Eucaristías de mañana, estaremos bendiciendo las parejas, los hogares. De esta manera, honramos a San José y le agradecemos a Dios por su presencia en la iglesia y nos acogemos a su divina voluntad, la voluntad del Señor Todopoderoso”, añadió el padre Cristóbal.