Por Roger Urieles Redactor de EL INFORMADOR
Lo que era en un principio una feliz historia de amor entre una pareja vallenata, pasó a convertirse en una pesadilla y finalmente ocho años después acabó en otra tragedia pasional, desatada por los celos enfermos del esposo, quien desesperado por sentir que perdía el amor de su mujer decidió asesinarla antes de que lo abandonara.
Vecinos escucharon gritos de auxilio
Los vecinos del sector consternados, narraron que a la 1:30 de la mañana se levantaron al escuchar los gritos que venían procedentes de la casa de los Obregón Racedo. Todos pensaban que se trataba de una de las tantas peleas que protagonizaba la pareja a diario, pero esta vez las agresiones físicas del hombre hacia la mujer no fueron solo con la mano como en otras ocasiones, sino también con un cuchillo que utilizó para asesinarla.
"Desde la tarde venían discutiendo con insultos, lo cual era normal entre ellos, sin embargo, la situación se calmó, pero a altas horas de la noche, de nuevo los ataques verbales reiniciaron, tornándose la pelea más dramática al escucharse gritos de auxilios de Yusbelis", señaló una moradora del barrio.
Algunas de las personas que residen en la zona preocupados por los destrozos que se sentían, se dirigieron a la residencia y comenzaron a tocar la puerta, no obstante, nada calmaba la furia del mototaxista Ramón Obregón, quien solo se detuvo cuando la vida de su esposa llegó a su fin ante la mirada atónita de sus hijos quienes lloraban desesperadamente al no entender lo que sucedía.
Posteriormente, Obregón Meza con las manos y ropa llena de sangre salió de la vivienda con los niños y se los entregó a un vecino, manifestándole en ese mismo instante que había asesinado a la joven Yusbelis Racedo. En acción seguida se subió a la motocicleta y huyó del lugar.
La víctima había decidido devolverse a Valledupar
Miguel Ángel Ramos Berrocal, hermano de la hoy occisa aseguró que lo acontecido fue una tragedia anunciada, pues debido a la amplia diferencia en edades entre la pareja, Ramón Obregón permanecía con temor de perder a Yusbelis Racedo, por ello no le permitía tener amistades hombres, tampoco trabajar y mucho menos salir de la casa en su ausencia.
"Siempre vivía amenazándola para crearle miedo y que de esta manera lo obedeciera, pero mi hermana se fue aburriendo de esa situación y estábamos organizando todo para regresar a Valledupar este fin de semana", dijo Miguel Ramos, quien también vivía en la misma vivienda en el Boulevard de Las Rosas, sin embargo, se había ido unos días a la capital valduparense, con la intención de visitar a la mamá y novia.
Al parecer Ramón Obregón la noche del lunes se enteró de que su esposa se iría el fin de semana de la casa con los niños, lo cual le generó un fuerte malestar que lo llevó a pelear violentamente con ella hasta el extremo de propinarle la muerte con un cuchillo delante de sus hijos.
El levantamiento del cadáver
Los vecinos al ingresar a la residencia observaron tendida en el piso a Yusbelis Racedo, quien yacía sin signos vitales, por lo que procedieron a llamar a las autoridades policiales, las cuales hicieron presencia en el lugar al igual que el personal del Cuerpo Técnico de Investigación de Fiscalía, organismo que realizó la inspección del sitio y el cadáver que presentaba por lo menos siete puñaladas en diferentes partes del cuerpo, que hacen pensar a los expertos forenses que la mujer forcejeó con su marido por varios minutos.
El cadáver fue llevado hasta la morgue del Hospital "Fernando Troconis", donde en horas de la mañana llegaron los familiares de la joven víctima, entre ellos su madre Marta Berrocal, quien se mostraba desconsolada e impresionada por el atroz crimen en contra de la mayor de sus tres hijas.
El asesino se entregó a la Policía
A las 6:30 de la mañana arribó en su motocicleta a la Unidad de Reacción Inmediata, Ramón Obregón Meza, quien serenamente les indicó a las autoridades haber asesinado a su mujer horas antes. Los efectivos policiales de inmediato procedieron a privarlo de la libertad y conducirlo al calabozo de la URI, para iniciar el proceso en su contra por el delito de homicidio agravado.
Por Roger Urieles Redactor de EL INFORMADOR