Los bandidos también lloran

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Escrito por:

Germán Vives Franco

Germán Vives Franco

Columna: Opinión

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Nuestra realidad política local es todo un desafío a la ciencia ficción. Lo acontecido la semana pasada con las mil veces postergada audiencia a Martínez y Caicedo da para reinventar el realismo mágico.

Intentaron intimidar al juez con una marcha de apoyo multitudinaria pagada por los contribuyentes, en donde uno de los sindicados, Caicedo, arengaba cual tribuno a los concurrentes. Esto es de no te lo puedo creer.
El jueves continuó la audiencia y como ya se anticipaba, a Martínez le fue dictada detención domiciliaria. En el siguiente capítulo del culebrón aparece nuevamente el actor principal, Caicedo, barbado, con lentes oscuros y llorando a moco tendido cual viuda desolada, cual Magdalena, victimizándose y lanzando acusaciones temerarias. Parece que el velatón era realmente un velorio. La verdad, he visto viudas más circunspectas.

Se lamentaba de haber perdido cinco años de su vida, pero no recuerda que otros perdieron la vida, en hechos que son materia de investigación a la cual él ha sido vinculado y no precisamente como testigo. Sin pruebas mencionó que a los cinco días de posesionado le hicieron un paro que incluía paramilitares y que cree él con el respaldo de políticos.

Las lágrimas de Caicedo son lágrimas de cocodrilo. Cualquier penalista que haya ejercido la profesión por algún tiempo confirmará que los bandidos también lloran y son capaces de jurar sobre la Biblia, por su mamá y por Dios que son inocentes. Generalmente al abogado le toca decirle que deje el show para el juez, y que más le vale que le cuente la verdad si quiere una buena defensa. En fin, las lágrimas no son prueba de inocencia.

Decía Caicedo, que no tenían garantías para el ejercicio político, y que por esto harían un alto para reflexionar si jugaban o no en las elecciones venideras. Cinismo desbordado. Los que no tienen garantías son los otros candidatos, y esto quedó palmariamente demostrado por la capacidad para colapsar la ciudad con marchas y aparentemente obligar a funcionarios y contratistas a participar en estas. Esto último materia de investigación. El cofre del distrito está secuestrado por el movimiento de Caicedo en beneficio propio y no de la ciudadanía como a él le gusta decir. Debería es estar reflexionando sobre las más de cincuenta imputaciones que tiene y que el Magdalena merece tener candidatos sin cuestionamientos.

Posteriormente, la tomó contra un transeúnte que estaba lo estaba filmando y a quien le vio cara de satisfacción con su dolor. Ahí los hermanos Caicedo soltaron el chupo e insultaron al pobre ciudadano a quien efusivamente le recordaron la progenitora. ¡Pobre Rafa! ¿Quién carajos es Rafa a todas estas? Porque en realidad todo el show tiene todo que ver con Caicedo y como llega a la gobernación. Rafa es un extra o en el mejor caso actor de reparto, en la obra de éste Potenkim cataquero. Señor Caicedo, cuando se siembra odio, se siembra en todos los lados, así que está recogiendo lo que con tanto esmero ha sembrado. Hay muchísima gente que se complace con tu mala hora porque el odio es un bumerán.

No sé si al par de angelitos al final del día no se les pueda probar que son responsables de las múltiples sindicaciones, pero lo cierto es que los inocentes no dilatan procesos sino que piden celeridad. Los inocentes no denuncian persecuciones políticas ni acusan a la justicia de corrupta y parcial sino todo lo contrario. Si son inocentes, están haciendo todo lo posible para comportarse como rufianes de baja ralea.


No se hagan ilusiones, la Magdalena, Caicedo, no se va a retirar de la contienda por falta de garantías ni mucho menos. Si lo hace es porque intuye lo que le puede correr pierna arriba, pero mientras la invalida justicia colombiana da otro pasito hacia adelante, el Potenkim cataquero tratará de victimizarse, de sembrar odio -como siempre- y de capitalizar políticamente la mala hora a su favor. Insistirá en su aspiración hasta el último momento pensando que puede intimidar a la justicia y que nada le va a pasar.
Es acertado pensar en trasladar el proceso a Bogotá para darle garantía a las partes, celeridad a todas las investigaciones y para que se acabe este culebrón bufo.

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