Que los libros no huelan a viejo

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Leer y consultar textos impresos sigue teniendo sus ventajas frente a la información dispuesta en la Internet.

Las cartas perdieron la batalla frente a los correos electrónicos, las tarjetas de felicitación sucumbieron ante los mensajes en redes sociales. ¿Desaparecerán también los libros por los contenidos disponibles en la Internet? Aún no hay respuesta definitiva, lo cierto es que las obras impresas se resisten al asedio digital.

La red ofrece un universo de información al alcance de la mano: un computador, tableta o teléfono inteligente bastan para acceder a un sinfín de contenidos de forma automática y desde cualquier lugar.

Pero los libros, por su parte, conservan la magia de la experiencia física: diseños, colores, texturas, olores, es decir, un conjunto de factores que crean el aura del objeto único.

Aunque la red ofrece un sinfín de facilidades, los libros también tienen sus ventajas, entre ellas la fiabilidad de la información y la certeza de que no habrá baterías agotadas

La buena noticia es que aunque la vida moderna parece conspirar contra las obras impresas, estas siguen teniendo sus preferentes, esto a juzgar por las cantidad de estudiantes que siguen visitando las bibliotecas.

Biblioteca llena

Marta Lucia Ruiz Arango, directora de la Biblioteca de la Universidad del Magdalena, asegura que diariamente se recibe en las instalaciones un promedio de 1.500 alumnos quienes se acercan a leer o consultar algunos de los 60 mil volúmenes disponibles.

“La realidad es que esta biblioteca siempre está llena, personas de todas las edades se acercan para leer sus textos preferidos de literatura o para consultar material de apoyo para la academia y la investigación”, asegura.

La bibliotecóloga precisa que la mayoría de las consultas se centran en la literatura y en las ciencias sociales, con temas como economía, historia y geografía; además de toda la bibliografía asociada a los 22 programas académicos que ofrece la Universidad del Magdalena.

“La información electrónica está muy actualizada y al alcance de la mano, pero la esencia del contacto con un libro físico es insustituible”, considera Ruiz Arango.

La directora aclara que el material electrónico no es desconocido ni despreciado, de hecho, la biblioteca cuenta con este recurso para que los estudiantes puedan consultar, pues al final lo más importante es que lean, investiguen y se eduquen.

La experiencia de la biblioteca

Tomás Segundo Díaz Iglesia, coordinador de la biblioteca de la Universidad Cooperativa de Colombia, seccional Santa Marta, indica que pese a los estudios que apuntan a que el hábito de la lectura ha disminuido, la realidad es que en el caso de las instalaciones de esta casa de estudios superiores las consultas han aumentado. 

“Un aspecto clave ha sido mantener actualizadas las colecciones y tratar de generar espacios de aprendizaje para que los estudiantes permanentemente acudan a la sala”, revela el bibliotecólogo.

Resalta que los libros siguen aportando la información más confiable y en algunos casos resulta más económico consultarlos, pues hay información en la Internet por la que se debe pagar.

En el caso de la UCC sigue manejando los textos impresos a la par de las obras electrónicas, pues no hay que desconocer la importancia de adaptarse a las nuevas tecnologías.

“El fuerte de la universidad es un software que se llama Alma, esta es la única en Colombia que tiene este programa que articula todo un cúmulo de información con todas las grandes universidades del mundo”, revela Díaz Iglesia.

Desenlace de la guerra

Quedará por ver qué sucede en el futuro: si para los nativos digitales es importante la pérdida de la experiencia física de los libros de papel, y si pueden conformar sus propios mapas mentales a partir de los textos en formato digital, sin necesidad del volumen físico. Estudios futuros y, sobre todo, la experiencia de los lectores darán la respuesta.

David Pacheco, 18 años, estudiante de Ingeniería en Sistemas:

“Prefiero los libros, ya que en los computadores me cansó más y la información en Internet muchas veces no es verídica, sin duda me fío más de los libros”.

Fabián Camargo, 19 años, estudiante de Ingeniería en Sistemas:

“Estoy más cómodo en la biblioteca que en la casa, tengo los libros a la mano y no hay tanto escándalo”. 

Las bibliotecas de las universidades en Santa Marta aún se llenan.
Las bibliotecas de las universidades en Santa Marta aún se llenan.
David Pacheco
David Pacheco
Fabián Camargo
Fabián Camargo
Cientos de obras impresas siguen almacenándose en los anaqueles de las bibliotecas.
Cientos de obras impresas siguen almacenándose en los anaqueles de las bibliotecas.
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