¿Qué le pasa a mi camión?

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Alvaro González Uribe

Alvaro González Uribe

Columna: El Taller de Aureliano

Web: http://eltallerdeaureliano.blogspot.com

Todo el mundo anda diciendo que la campaña presidencial no arranca, que es apática, que no emociona, que qué tan fría, que qué pereza, que así no era antes.
Y sí, es posible, mejor dicho, sí, es cierto, pero me pregunto qué es lo que queremos que arranque, que arranque para dónde, que arranque quién, que arranque cómo, que arranque para qué…
No, no hay consenso en eso. ¿Arrancar es que se agarren de las mechas los candidatos? ¿Qué se peguen en la cara? Algunos ya se han dado en la cara, en especial en las redes sociales. ¿Pero y qué? ¿Eso cambia el país?
¿O ese clamor se trata de propuestas? ¿A estas alturas ya?¿Y si se iluminan y empiezan a lanzar propuestas aunque sean serias y aterrizadas? ¿Eso va a cambiar al país? Es posible, todo puede pasar en Colombia, incluso hasta arreglarse, pero es que los ciudadanos no creerían, están mamados de propuestas incumplidas y también de las cumplidas, qué más da si son las mismas en mucho tiempo.
Pero, y ¿por qué mejor no arrancamos todos? Bueno, pero de nuevo ¿y para dónde? Vuelve el problema. Es que las campañas no arrancan, ni los candidatos arrancan, ni los ciudadanos tampoco arrancamos porque Colombia no arranca, porque nunca ha arrancado. Y mejor, pues no sabemos para dónde lo deberíamos hacer. De hecho, hemos tenido cientos de arrancadas fallidas que solo nos han dejado frustraciones, apatías, resentimientos y desesperanzas: La Independencia, constituciones, decenas de presidentes y movimientos "salvadores", futuros bienvenidos, y nada, precisamente porque arrancamos a la topa tolondra, porque no hemos pensado el país que queremos salvo clamar y reclamar por reivindicaciones parciales, interesadas y sectorizadas.
Pasa que la democracia se gastó de tanto abusarla y quedó puro aserrín. Aserrín, sí, para no decir acá otra palabra maloliente. Pasa que nos mamamos, unos de votar, otros de no votar, otros de no pensar, otros de pensar.
Pasa que perdimos las esperanzas, pasa que aquí se ha ensayado de todo: instituciones, guerrillas, leyes, partidos políticos de diversos colores, tamaños y pesos, tercerías, primerías, guerrillas, corazones grandes, palomas, olas, más de lo mismo y algo de lo otro… y nada. Ya no creemos en nada ni en todo.
Y los analistas se devanan los sesos incitados por los medios de comunicación, corren entrevistas, papel y tinta, portales web, programas de TV y radio: Que es esto, que es aquello, que tal cosa, ques y ques y ques. Quizá todos con razón y quizá todos sin razón porque yo creo que están analizando un país que ya pasó sin haber sido; quizá añorando un país donde sus comentarios (como este que usted lee) tenían cierta validez fueran acertados o no, un país donde pese a las críticas, a lo mal o bien que se hacían las cosas, admitía analistas de esos que ya son como de la vieja guardia, como el mismo país que intentan analizar que ya es de la vieja guardia.
Eso. Todos nos volvimos de la vieja guardia: analistas, periodistas, dirigentes, políticos, ciudadanos, todos nos quedamos atrás en la horma antigua, nos dejó el tren mientras la tierra sigue girando, mientras los demás países avanzan, mientras casi todos los demás países progresan bajo los paradigmas nuevos, bajo los descubrimientos nuevos, bajo las nuevas teorías, pensando con neuronas que hoy tienen otras conexiones entre sí como fruto de la evolución tecnológica, de la evolución climática, de una comprensión real del mundo de hoy y del de mañana que hay que incorporar al presente como nueva forma de pensar.
Mientras…, tranquila Colombia, ¡shsh! Sigamos quebrándonos la cabeza en eso de qué le pasa a las campañas que no arrancan pues a lo mejor de tanto analizar arrancan y entonces listo, arrancan, pero, ¿y qué? Y nada.
"Qué le pasa qué le pasa a mi camión / (Qué le pasa qué le pasa que no arranca) / Con tan buena con tan buena transmisión / (Y está dura y está dura la palanca) / Le tocaba el arranque y nada / Yo le daba manivela y nada / Le buscaba por debajo y nada / y la bomba le chupaba y nada/".

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