Reivindicar la economía con empresas culturales

Editorial
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Urabá se plantea la reinvención de su modelo de desarrollo con el fortalecimiento de emprendimientos culturales para diversificar su economía y reivindicar ese territorio golpeado por la violencia a través del arte.
Esta rica región agrícola, que es la principal productora de banano del país, vive aires de transformación con la puesta en marcha de un proyecto de acompañamiento y capacitación que le permitió a 107 gestores culturales afianzar sus ideas de negocio para hacer empresa.

Urabá y la Zona Bananera del Magdalena tienen mucho en común; son productores de banano de exportación de gran consumo en Estados Unidos y Europa y con penetración sólida en otros mercados por la calidad de la fruta que se debe a la particularidad de su tierra, rica en toda clase de nutrientes para producir matas de guineo de orgullo para los magdalenenses y urabeños.

Ahora tenemos una diferencia que se debe convertir en similitud para los magdalenenses; entre miles de racimos de banano en Urabá también cuelgan las ilusiones de artistas y artesanos que han empezado a materializarse a partir de una alianza entre Cajas de Compensación en una apuesta muy grande que busca desarrollar competencias empresariales y ser un escenario para reconciliarse con un territorio que tiene un estigma de violencia, proceso que se inició con 280 emprendimientos, pero se enfocó en las apuestas más atractivas en artes escénicas y visuales, además de las de música y artesanías.

Que la región empiece a consumir cultura fue uno de los propósitos de las asesorías en modelo de negocio, producción musical, innovación, colorimetría, artes escénicas y propiedad intelectual, porque en la cultura hay una oportunidad muy importante para emprender y generar desarrollo, en especial en una región con un potencial gigante y por esto en Urabá a través del arte y la cultura se puede tener una línea de desarrollo económico y social más grande que la agrícola.

En el municipio de Chigorodó una muestra de ello es el grupo de danza Son Candela, que trasciende las coreografías con creaciones artísticas que conversan con la ancestralidad afrocolombiana y que han transformado el contexto de sus integrantes. No hay nada más resiliente que el arte, ya que niños y adolescentes, que han visto en la danza una forma de sanar y liberarse de las secuelas del conflicto, más aun si se recuerda que en Urabá por su ubicación geográfica, con costas sobre el Atlántico y fronterizo con Panamá, se convirtió en un cruce de caminos muy disputado por grupos armados ilegales para el tráfico de armas y drogas, así como un lugar de tránsito para inmigrantes extranjeros ilegales.

Sin lugar a dudas en el talento, en la diversidad y en la cultura que hay en la región de Urabá hay una oportunidad muy grande para crecer, crear y desarrollar negocios sostenibles, situaciones que se replican en nuestro departamento que debe comenzar a liderar este tipo de programas que generan progreso e ingreso con los producidos en nuestra propia región, en donde también tenemos un acervo cultural que nos puede empujar en el contexto de la economía naranja.
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