Pasa casi cinco días sentado en un inodoro, y marca un récord mundial

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Jimmy De Frenne, belga, de 48 años, recientemente estableció un nuevo récord mundial por el mayor tiempo pasado sentado en un inodoro, después de pasar cinco días en el retrete de un bar.

Luego de romper el récord mundial por el tiempo más largo dedicado a planchar sin parar (82 horas) en 2016, Jimmy De Frenne recientemente fijó su meta en otro extraño intento de récord mundial: el mayor tiempo sentado en la taza de un inodoro. No había un récord oficial que romper, ya que Guinness World Records no contaba con esa categoría, pero De Frenne había oído hablar de un hombre que había pasado 100 horas sentado en un «trono», y pensaba que podía hacerlo mejor. Se fijó un objetivo de 168 horas y pasó casi cinco días sentado en el inodoro del bar Filip’s Place en Ostend, pero tuvo que abandonarlo después de solo 116 horas, ya que su cuerpo no podía soportarlo más.

«Estaba muy cansado y me dolían las piernas, pero creo en mi éxito y estoy tratando de que este record sea oficial», dijo a los medios el conductor de autobús.

A Frenne se le permitía un descanso de cinco minutos cada hora, que podía acumular durante varias horas para usarlo como tiempo para dormir o, irónicamente, para ir al baño, ya que su retrete de intento de record no estaba realmente en funcionamiento. Incluso su hijo, según se informa, solo durmió tres horas durante casi cinco días, y el viernes pasado tuvo que dejar de fumar.

«Quería pasar una semana entera sentado en la taza del inodoro, pero mi cuerpo simplemente no quería seguir, así que decidí que era mejor parar», escribió Jimmy De Frenne en las redes sociales. «Estoy orgulloso, pero también un poco decepcionado de no haber alcanzado mi objetivo. Estoy muy agradecido con las personas que me ayudaron en los últimos días. Todos me apoyaron mucho, lo hicimos en equipo».

A pesar de que no pudo alcanzar su objetivo de 168 horas, 116 horas sigue siendo el tiempo más largo que nadie haya pasado en un inodoro (por lo que sabemos) y De Frenne espera que su intento sea reconocido como un récord mundial oficial. No había representantes de Guinness Records presentes en Filip’s Place, pero había funcionarios locales y testigos que hacían controles para validarlo.

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