Algo huele mal

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Jorge García Fontalvo

Jorge García Fontalvo

Columna: Opinión

e-mail: jgarciaf007@hotmail.com

Controversias que conducen a nada son los temas de actualidad en la gloriosa ciudad de Bastidas. Para la muestra un par de perlas.

Algunos expertos aseguran que es necesario "construir un nuevo estadio", porque el actual presenta fallos que pueden ocasionar pérdidas de vidas humanas. Para otros, "remodelar es la solución"; el Eduardo Santos es patrimonio de los magdalenenses y puede ser intervenido con resultados como los que se vieron con el Maracaná.

Por otra parte, ciertos sectores quieren vender la idea de la ampliación del Aeropuerto Simón Bolívar; los adeptos a esta posición señalan que es suficiente con lo que hay. Los contradictores, por supuesto, afirman que la ciudad merece mucho más que las sobras que el Gobierno Central, y los gobernantes ineptos de la región, pretenden entregarle.

Con esta discusión se da pie para que los sinvergüenzas se laven las manos como Poncio, por lo que es fácil suponer que nuevamente nos quedaremos sin nada. Como sucedió con el Parque Taykú. Ni estadios, ni aeropuertos, es decir: nos lleva el Chanfle…

¿A quién carajos le creemos? ¿A los que están a favor de la remodelación del aeropuerto y el estadio, o a los que aseguran que es urgente construir nuevas estructuras? La verdad, a ese cuento le falta un pedazo, en especial, porque los bandos terminan contradiciéndose.

Jugamos a lo que jugamos siempre, a aceptar mansamente las inconscientes disposiciones de una dirigencia maliciosa. En todos los bailes, aparecen como ave de mal agüero. Y como es costumbre, los intereses de unos pocos terminan por imponerse sobre las necesidades reales de la comunidad.

Ahora, miremos la postura facilista que adopta el señor Alcalde: para él, el Eduardo Santos debe ser demolido, en tanto que el aeropuerto, remodelado. ¿Qué incoherencia es esta señor?

No entiendo qué sucede. ¿Será que piensa construir un estadio con capacidad para ochenta mil personas como el Metropolitano de Barranquilla? Si es así, que diga cuándo. Pero, debe tener en cuenta que la gente del Atlántico no permitió la demolición del Romelio Martínez.

¿En que se basa para decir que los samarios deben conformarse con estadios y aeropuertos de vereda? ¿Acaso no alcanza a percibir que la ciudad crece desproporcionada, y la afición al futbol hoy, es superior a la de hace cincuenta años? Y ni que hablar del turismo.

Como se aprecian las cosas, lo que está en juego no es el destino de la ciudad y su gente, sino la supervivencia política de ciertos líderes que se arriman al árbol que más le cobija, de la forma en que lo demarcan sus intereses.
No hay duda que hay gato encerrado, y los problemas de Santa Marta están siendo utilizados como trampolín para impulsar campañas políticas de dudosa reputación.

Me pregunto, será que el ministro Vargas Lleras hubiese venido a promover la remodelación del aeropuerto, si el Alcalde estuviese afiliado a un partido político diferente a los que conforman la unidad nacional. Seguramente no.

Apartando todo tipo de afinidad política que nuble mi pensamiento -afortunadamente no la tengo-, digo que debemos dejar de lado la insignificancia, y en vez de ello, hacer efectivo un plan prospectivo que catapulte a la sociedad samaria hacia un futuro de éxito y progreso.

Eso sí, una planificación estratégica estructurada para atender las inquietudes de la comunidad durante los próximos quinientos años, y no cinco o diez como se acostumbra normalmente.

Pienso que la gente de mi tierra no puede caer en la trampa de las controversias que apuntan hacia nada, por el contrario, debe exigir -a la inescrupulosa dirigencia política que mantiene la sociedad sumida en el atraso-, trabajo con conciencia limpia y evitar presentar excusas tontas que entorpecen el desarrollo de la ciudad. Destapen la olla, porque algo huele mal.

Recuerden, no llegamos hasta aquí para enriquecernos, sino para trabajar honestamente. ¿No es así?

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