El futuro de la paz y sus enemigos

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Eliecer Avendaño Restrepo

Eliecer Avendaño Restrepo

Columna: Nueva Misión y Visión

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Es imposible en estos días poder sustraerse al tema político y si todos fuésemos sinceros con nosotros y con nuestra sociedad y me refiero a todos los ciudadanos y quienes no lo son estarían no solo interesados en uno de los candidatos sino previendo que va a suceder y como va a participar en la continuidad de la guerra o en el posconflicto, que es una realidad real y objetiva que no termina con la firma de un acuerdo de buena voluntad entre el gobierno y la Farc y el Eln, si gana Juan Manuel Santos, como esperamos todos los demócratas, que este conflicto termine que realmente inicia en los albores de la independencia en 1823, cuando iniciamos la confrontación entre hermanos y se inició la opresión por un grupo y la resistencia por otros, formando la cultura de la respuesta violenta, que fue trasegando por la formación de la personalidad del colombiano, incitada, conservada, promovida, difundida y practicada por quienes se declaraban como la reserva moral de este país, porque al detentar el poder económico, social y político podían hacerle frente a la protesta y quitar la existencia a quienes osan creerse con derechos a disputar las oportunidades que debía ofrecer un Estado Democrático. Este convencimiento de grupos que históricamente han venido defendiendo la pertenencia de la tierra como patrimonio legado por solo su lugar en la sociedad o la política, desplazó con diversos medios todos siempre violentos a campesinos pobres del campo y a los mas vulnerables en los pueblos, generando descontento a propósito y produciendo a través de agentes oficiales y privados la eliminación de los obstáculos para apropiarse legal o ilegalmente de los bienes patrimonios que pretendían. Mirar el conflicto desde la óptica del presente canonizado y modelado para que un muerto de los bandidos y terroristas, no sea significativo, no tenga el respeto de la sociedad, no tenga la bendición de ninguna religión, solo la felicitación de la eliminación de una alimaña, sin antecedentes ni futuro, fue formando una conciencia sobre todo en clases bajas y manipuladas por muchos medios, que razonan con cerebro de otros y defienden la confrontación. Además se formó una cultura de proxenetas de la violencia para matar dos pájaros con la guerra ambos de una clase solo utilizada para votar y luchar por intereses de otros.
Firmar un acuerdo de Paz, lo catalogamos como el principio de la nueva historia Colombiana, donde se inicia para nuestra gente nuevas inversiones sociales que beneficiaran no solo a los desposeídos, sino a todos los niveles y estratos que incrementaran sus posibilidades de proyectar nuevas empresas o ampliar las actuales incrementando el PIB y el Ingreso Perca pita, por ende crear nuevos empleos y en particular un premio Nobel de la Paz, para el presidente, que sus enemigos personales, familiares y políticos, quieren evitar a todo costo, aún utilizando las peores armas de la mentira, la intriga y la calumnia.
Centro mi preocupación en el Posconflicto, porque esa gran masa manipulada, hoy por la misma supuestas consciencia moral del País, que adornan sus discursos en lo sagrado y la rectitud de la justicia, por los mismos proxenetas de la violencia, de ayer, de hoy y mañana, que la cuidan para que siempre este vigorosa, la alimentan al rescoldo de las mentes delincuenciales, que hacen todo los posible para que no termine el conflicto, lo mismo que muchos funcionarios del gobierno, para evitar que toda la logística de las fuerzas armadas ahora se dedique a perseguir a quienes han esquilmado en forma inmisericorde el presupuesto de la Nación.
Quienes no quieren la Paz, tienen propósitos oscuros y los mueven intereses de que el Estado y el gobierno continúe distraído y ocupado, que no resuelva los grandes problemas económicos y sociales, porque después les quita su gran masa de votante que lo hacen movidos por las promesas de un mejoramiento de vida y si sus necesidades son suplidas por la gestión oficial, sus explotadores políticos dejaran de existir. De alguna manera en su propia interpretación los violentos ideológicos y los activos los que usan el terror en todas sus formas como fuente de convencimiento para con los demás, en los actuales momentos están en su zona de confort y están intentando mejorar su posición aplicando su principal bárbaro principio del mas: "Es mejor la Guerra porque produce, mas ricos, mas pobres, mas poder, mas sumisión, mas contratos, mas corrupción mas muertes, mas huérfanos, mas terratenientes, mas deserrados de su tierra, mas pacientes, mas víctimas, mas mentiras, mas ignorantes.
Nosotros vemos que si se llega a dar la paz, se inicia una nueva Colombia, si continúa la guerra, seremos los parias de este mundo, al imponer un gobierno de corte nacional socialista, con una plataforma especial para explotar nuestros recursos y enriquecerse ellos y empobrecer al país.
Solo pido a los demócratas del País, que nos arrodillemos y pidamos: ¡Jesús salva a Colombia!

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