Gabo el primer ciudadano de Macondo

Columnas de Opinión
Tamaño Letra
  • Font Size

Escrito por:

Eliecer Avendaño Restrepo

Eliecer Avendaño Restrepo

Columna: Nueva Misión y Visión

e-mail: [email protected]

El ambiente que se ha vivido posterior a la desintegración física de Gabriel José de la Concordia García Márquez, es realmente muy especial y me refiero a la valoración que se ha hecho de su obra literaria y periodística, en el sentido de la expresión e información y sobre todo el significado interpretativo del contenido temático, donde descubre descarnadamente la realidad de América Latina y las posibilidades de un futuro libre e independiente, ocultando esa verdad en un mundo de materia astral en el plano onírico, pero entregándose totalmente a mostrar lo simple de nuestras vidas y nuestras vivencias y como la complican los modelos extranjeros y el acompañamiento nacional, que hacen quienes apoyan esos mismos modelos.
Lo mas asombroso de Gabo es que él vive inmerso en su obra, pero no preso en su plástica, sino móvil mostrando la gran capacidad del colombiano y su competencia, para soñar un mundo mejor donde existan reglas que beneficien a todos por igual acorde a sus merecimientos.
Los significativos homenajes internacionales, nacionales y regionales, muestran una vez mas la importancia que adquiere quien interpreta el devenir histórico de un pueblo que sus diversas etapa de su hacer se ven sometidos al estancamiento de su desarrollo por quienes por la fuerza de la convicción obligada y aceptada por imposición no permiten que con razón o sin ella, lleguen al manejo de lo político o lo social y su única manera de hacerse visible es trasladando su problemática a la praxis de los sueños, viviendo un mundo irreal donde ricos y pobres, negros y blancos, indígenas y colonos, políticos y votantes, sabios e ignorantes, nacionales y extranjeros, todos unidos buscan el modelo de la equidad diferenciada acorde a la participación en la construcción del bien de la comunidad.
Descubrir que la lucha contra las teorías de la derecha o contra la teoría de la izquierda, es un disfraz para aparentar que existen luchas de contrarios irreconciliables, es bastante intuitivo, ya que las verdadera trama está en contra de lo que signifique beneficio para todos, sin distingo de clases, riquezas, raza o nacionalidad, siendo que una situación de esta naturaleza imprime sensación de seguridad vivencial, lo que produce acciones de acercamiento social y aleja la predisposición que existe entre el procomún, por estas y otras razones la oscura buitrera que promociona la violencia, quienes se encargan de mantener los antagonismos de todo género para que no exista una sociedad con niveles y estratos, pero unida por interés comunes, aclarando que la igualdad es de oportunidades pero equitativa, en toda la dimensión de igualdad, con la certeza de que la paz con desarrollo y progreso, será una realidad, siempre que el blanco ropaje de la corrupción, sea desterrado de las instituciones oficiales y privadas.
Gabriel García Márquez, descubrió nuestro mundo, definió al mundo latino, comparándolo con el modelo colombiano, fue el primer habitante de Macondo y allí vivió su propia soledad, allí en sus cuartillas creó un mundo real, con su cotidianidad, sus problemas, sus vivencias, sus sueños, sus soluciones; este universo vive en su obra y en la locura de quienes están convencidos que América ahora es libre y que define su propio destino, desafortunadamente la actividad onírica o la actividad real, no hace desaparecer las casas de pique, el ácido como arma del amor, la vida por un celular, la memoria de plastilina, la falta de uniformidad en los contratos mineros, la corrupción en toda la vida nacional, la poca importancia gubernamental sobre la curva delincuencial y su incidencia en la vida nacional, el bajo rendimiento académico y científico, el último lugar en todas las pruebas de comprensión, una salud comercial, el desequilibrio de la balanza de pago y después de 505 años, del descubrimiento de nuestras costas todavía en Colombia real, la guerra es vitoreada, aprobada por el pueblo que va ofrendar su vida a quienes la estimulan como candidatos.
Las vivencias que ha producido la muerte del nobel, dan ganas de copiar y decir: La admiración y la expectativa de la juventud ha crecido como crecen los homenajes porque ellos demuestran que aquel que por sus propios esfuerzos llega a engrandecerse y engrandecer su patria es colocado en el sitial del Olimpo de los héroes, donde la historia hablará siempre por él manteniendo vivo su recuerdo. Pero lo extraño de todo esto es que la gran expectativa acompañada de nuevos sueños despiertos, auto motivándose, preparándose para iniciar la carrera de sacrificios, para llegar alcanzar la nueva meta propuesta: Ser escritor. Ningún sector oficial o privado le tiene una respuesta, ni buena ni mala. ¿Qué hacer con ese gran caudal de potencial del imaginario macondiano, que anima a entregarse en los brazos de las musas que ahora buscan afanosamente a quien inspirar? Dios quiera que Gabo, haya previsto esa situación.

Publicidad