Día de esperanza La rebelión de los políticos.

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Escrito por:

Eliecer Avendaño Restrepo

Eliecer Avendaño Restrepo

Columna: Nueva Misión y Visión

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Se me ocurre que a partir del 10 de marzo se inicia una nueva época, no de expectativas sino de verdaderas realizaciones, encaminadas a resolver todo, me refiero a todos los problemas del País y en especial nuestro departamento; de lo contrario sinceramente hemos perdido un precioso tiempo en solucionarle problemas personales a un grupo de personas escogidas para ocupar curules legislativas.

No es justo continuar hablando de problemas Económicos, Sociales y Políticos, como constituyente del gran volumen de dificultades que tiene la Nación, frente al Gobierno y el Estado, sin excluir la República y la Patria, cuando cada variable que conforman el bloque de derechos y deberes humanos, frente a las vivencias de una existencia digna y plena, para que siempre sea el común denominador de la población, cosa que poco se cumple, se encamine a dar soluciones aunque sea a las necesidades básicas insatisfechas, por parte de los cuerpos colegiados.

Pero los nuevos legisladores en el presente momento tienen la oportunidad de cambiar el espectro de la corrupción, aunque los políticos "Marionetas" quienes son aquellos que al ser financiados por grandes grupos económicos, de Empresas, de grupos prestadores de servicios, de contratistas, todos ellos en búsqueda de incrementar sus prebendas y sus riquezas apoyan un candidato para que a través de reformas y contratos le retornen su inversión. Eso se dice que es lo natural, lo formal, lo común, lo honesto del hacer en las elecciones. Pero la situación aberrante es aquella donde los apoyos vienen de grupos fuera de la ley, los cuales no solo aportan dineros, sino que conculcan los derechos políticos a la majestad ciudadana que la convierten en cómplice de un acto atroz contra el Estado de Derecho y por años han estigmatizado el Congreso. La complacencia del procomún frente a este hecho es mas oprobiosa porque asiste a las urnas electorales, que son la fragua de la Democracia donde se tiempla el carácter de la justicia y la equidad, donde se expresa la identidad nacional, ellas son la matriz donde espera el ovulo de la gobernabilidad, para que los votos la fecunden y nazca la nueva visión de un presente esplendoroso, ordenado, lleno de oportunidades para todos y un futuro repleto de bienes y una vida digna para todos.

El País político debe preguntarse: ¿Qué hizo? ¿Qué hará?. Quienes votamos no podemos sustraernos de ser la parte mas importante del proceso político y cuya responsabilidad no solo llega hasta la elección, sino que hacemos parte de las prácticas consuetudinarias de mandatarios, funcionarios y legisladores que esquilman los haberes del País y somos tan culpables como a quienes legamos nuestra representación. No es que todo pueblo tiene los mandatarios que se merece. __¡No!__ Eso ya no aplica, ahora es: Todo pueblo tiene mandatarios iguales a él. Entonces de que nos quejamos.

El peor delito o crimen que se comete contra el Estado y el Gobierno, es no votar en las elecciones, ser abstencionista, consciente o inconsciente, que anti colombianismo, que anti patriotismo, que fortaleza de pensamientos negativos, destructivos, eso es violencia contra la Patria, la República, contra la Constitución Nacional, contra su gente, contra el bienestar y el futuro del País. Un ciudadano abstemio políticamente es un ente que no busca soluciones para él ni para su gente, su visión es corta y alejada de una posible realidad que si es inadecuada tiene poder para cambiarla. El Voto.

El votante en blanco es un ciudadano que no aspira a nada, su gesto, no es contra ni a favor de nadie. ¿Quién gana o pierde? Solo ganan quienes inscriben el voto en blanco, ante la Registraduría.

Para quienes compran y venden votos, no existe epíteto para nombrarlos. Vender su voluntad, vender su decisión, comerciar con su libre albedrio, es digno de la actitud de un corsario, que solo le importa el momento y es capaz de negociar lo mas preciado. Su libertad de elegir.

Es bueno recordar que los políticos existen porque existen necesariamente electores, indudablemente eso sucede en una democracia, concienciar a los ciudadanos no es papel de los candidatos, sino del Estado y el Gobierno, que debe emprender campañas para cumplir con este cometido, pero en el caso de no hacerlo, la misma comunidad debe interpretar los programas y mirar si las propuestas son viables y elegir a quienes sean cercanos a la ejecución de obras que beneficien a toda la sociedad.

Todas las apreciaciones sobre el bienestar de nuestro pueblo que conforma la Nación colombiana, en el cumplimiento de los planes es una fantasía, si los políticos no se levantan contra sus patrocinadores, sean ellos honestos, deshonestos, grupos delincuenciales o contratistas, mafias, EPS, en fin deben dejar de ser tratados como títeres de madera, manejados por las cuerdas del compromiso electoral y pensar en buscar verdaderas soluciones para la Nación.

Todos los congresistas elegidos deben ser todos funcionarios al servicio del País, primero los interés nacionales, entregarse de lleno a coadministrar, en bien de una Patria que urge acciones de sus mandatarios que activen los polos de desarrollo para darle oportunidad a todos de tener un empleo digno y acorde con el progreso de nuestra economía inserta en un lugar privilegiado en el concierto mundial, que incremente de manera significativa los bienes socioeconómicos que reciba la ciudadanía, como contraprestación a su labor frente al mejoramiento de nuestros entes nacionales.

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