Vamos por la de oro

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Jorge García Fontalvo

Jorge García Fontalvo

Columna: Opinión

e-mail: jgarciaf007@hotmail.com

Cuando distraídamente leía un fragmento de la noticia, pensé que el columnista se refería al medallero de los juegos bolivarianos.

Sin embargo, después de apreciar todo lo que se expresaba en el artículo de internet volví a la realidad. No liderábamos una competencia deportiva, sino que nos encontramos, según lo declara el escalafón de percepción de la corrupción (CPI) que elabora la ONG Alemana Transparencia Internacional, liderando los espacios de algunos de los países más corruptos de la región.

Como siempre sucede, con excepción de los últimos juegos bolivarianos, los colombianos ya nos acostumbramos a liderar las situaciones más escabrosas de la realidad mundial. Cuando no es el narcotráfico, la barbarie terrorista de las Farc o el salvajismo paramilitar, es la bendita corrupción.

Para revisar la razón por la cual la singular ONG alemana nos cataloga entre los países más corruptos del mundo, basta mirar la particularidad extrema de algunos hechos vergonzosos que protagonizamos:

La dolorosa vida que llevan los honorables magistrados de la república cuando atienden asuntos propios de su oficio y profesión, en los mágicos cruceros.

El extenuante sufrimiento que exteriorizan los ilustres padres de la patria cuando no pueden leer los proyectos de ley que se debaten en el congreso, o cuando apoyan callados según su propia conveniencia, una reforma a la salud amañada que solo beneficia a sus familias.

O que tal este caso, el señor Fiscal General enredado, de acuerdo a las declaraciones emitidas por la Contralora, con los grandes defraudadores de la salud en Colombia. O el caso de los fiscales corruptos que pagan testigos falsos para inculpar a otros. ¿Quién es más malo? ¿el que está fuera de la ley y hace lo malo, o aquel que estando al amparo de la ley la transgrede miserablemente?.

¿Y qué tal esta? La entereza de un presidente deshonesto que entrega el país a las Farc, los hermanos Castro, el Chavismo corrupto y a Nicaragua, mientras los caficultores y otro sector de los campesinos colombianos, deben vender sus productos a precios miserables. Ahora la solución es sembrar Café de mala calidad (Especie robusta), en vez de pagar precios justos por la carga de Café. Para el señor presidente es preferible cumplir religiosamente con la cuota ofrecida a los importadores de herbicidas, que mejorar las condiciones de vida de los más pobres.

Bueno y como ya no tengo mas espacio, debo concluir con una perla. ¿Qué le parece la falta de vergüenza del alcalde Petro y su homólogo de Santa Marta? Ahora buscan utilizar a los que sufren para impugnar el futuro fallo de destitución que la Procuraduría General de la Nación tiene para uno de ellos. Aprendieron mucho del corrupto régimen chavista, ahora impulsan manifestaciones públicas para perpetuarse inmoralmente en el poder.

No se si merecemos el honroso lugar que ostentamos entre los mas corruptos del mundo o si somos los primeros, pero estoy seguro que si seguimos patrocinando este tipo de actuaciones que definen ilegítimamente el destino de los colombianos, no solo llegaremos a serlo, sino que terminaremos con lo poco bueno que tenemos.

Esté atento amigo lector, porque en las próximas elecciones, para bien del país, no se puede seguir eligiendo a los mismos sinvergüenzas de siempre.

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