Caminos de herradura

Columnas de Opinión
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Escrito por:

José Lafaurie Rivera

José Lafaurie Rivera

Columnista Invitado

e-mail: jflafaurie@yahoo.com

Si de algo ha servido la intensa ola invernal ha sido para mostrar, una vez más, el pésimo estado de las vías terciarias. Una precaria red de trochas, colonizada por huecos, derrumbes y lodazales intransitables, que terminaron por desaparecer ante los permanentes aguaceros. Bien dicen que nada es, sino lo que parece y los nuestros, son caminos de herradura.

Estamos rezagados 50 años y eso impide que el sector rural pueda desarrollarse dinámicamente, como piden algunos analistas que desconocen las dificultades, para incorporar la producción agroalimentaria a los mercados, simplemente con la propuesta equivocada de bajar los aranceles.

Me parece que una mirada más a fondo, para exigir competitividad al sector rural, debe pasar por reconocer la falta de infraestructura vial.

¿Seremos capaces de formular una propuesta, de la mano del ministro Cardona, para que en 4 años demos el salto cualitativo? Esa parece ser, después de la Seguridad Democrática alcanzada en el gobierno de Uribe, la prioridad del sector rural en la administración Santos.

Las emergencias se han hecho sentir especialmente, en municipios aledaños a los ríos Magdalena, Cauca, Sinú, San Jorge o Manzanares, que anegaron las "vías agropecuarias para el desarrollo". Nadie pregunta cuánto cuesta este desastre.

Quizá porque las erogaciones salen de los bolsillos de quienes lo padecen. Campesinos que pierden sus cosechas o como en el caso de los productores de leche, con los sobrecostos y descuentos en el pago que hace el industrial al ganadero. Condición que se suma a la gravosa baja de precios en invierno.

En este momento, en el que se discute la restitución de tierras a las víctimas, me pregunto cuál es la política para garantizar -a los que retornen y a los que han permanecido en los campos- condiciones productivas y competitividad.

La "accesibilidad" es un derecho básico, pero no sólo con beneficios en una vía. Es decir, exclusivamente, para llevar alimentos y materias primas a las ciudades. Debe ser el canal para romper las brechas urbano - rural y las asimetrías que caracterizan el desarrollo regional.

Las mejoras en la accesibilidad deben reducir la pobreza y la vulnerabilidad logística de los habitantes rurales. Servir de atajo a bienes públicos, o lo que es lo mismo, llevar la institucionalidad pública al medio rural. Asegurar la comercialización de la producción en tiempos y costos razonables y garantizar su integración a las economías de escala. Con beneficios inmediatos en competitividad, asistencia social, empleo digno y formación de capital.

En Portugal, Alemania y Hungría programas masivos de inversión en infraestructura vial, aceleraron la dinámica del desarrollo y el crecimiento económico. Brasil, Argentina, Costa Rica o Chile -con densidad de vías pavimentadas por millón de habitantes, muy superior a la nuestra- hoy tienen liderazgos incuestionables en la región.

¿Cuál sería el impacto de la adecuación de las redes secundarias y terciarias, que representan el 80% del total de las vías del país? Son más de 120 mil kilómetros en mal estado, incluso sin inventariar, que según el Ministro requieren una inversión de $500.000 millones.

Se requiere, ahora más que nunca, hacer esfuerzos estratégicos, técnicos y financieros extraordinarios. Es una tarea inaplazable, que no se puede seguir diluyendo en el discurso de las restricciones fiscales. Necesitamos un modelo que constriña a las administraciones locales a crear fondos viales, la destinación de recursos que se "liberen" de las regalías para este fin y la decisión política, para ejecutar una planeación coherente para la ruralidad.

Tengo la certeza que con el apoyo del Ministro, los ganaderos podemos estructurar una propuesta donde todos pongamos: gobierno, entes territoriales y productores, para que gane el país. Lo intentaremos.

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