El oficio de los políticos

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Escrito por:

Eder Ojeda Carranza

Eder Ojeda Carranza

Columna: Opinión

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El poder transforma al ser humano, en las organizaciones públicas, privadas o ilícitas, por lo que es fundamental saber lo que se puede hacer en pro o en contra, en la sociedad cuando se tiene mucha influencia en diferentes instituciones. Sin embargo el concepto de lo que es la política y su relación con el dominio de un sector económico, político o social es "amplio y puede abarcar cualquier actividad direccionada con la autonomía que se ejerce", en el quehacer político desde un Estado constituido.

Según la sociología, el significado de la política no puede ser definido a partir del contenido de la actividad misma, ya que abarca diferentes funciones en su mismo concepto, no obstante, Weber,(1959) la define como la "aspiración a participar en el poder o influir en la distribución del poder entre los distintos Estados o al interior de los grupos que la componen". Siendo necesario repartir de forma, que permita mantener a los aliados del poder beneficios, traducidos en la repartición de la mermelada de la misma; razón por la cual en la actualidad alcaldes y gobernadores de las ciudades capitales colombianas como el caso de Santa Marta, La Guajira y Atlántico quieren llevar sus propios candidatos a la Cámara y Senado de la República, para mantenerse en el poder una vez entreguen sus cargos en el 2015.

Aunque, es fundamental, tener en cuenta que quien hace política aspira al poder; debido a que el poder es un medio para la consecución de otros fines, personales, ambiciosos, colectivos o sentimiento de prestigio que se confiere teniendo el dominio de la autoridad.

De acuerdo a Weber, (1959) el Estado es la única fuente del derecho a la violencia, es decir que existe una relación directa entre la conformación de un estado y la violencia; ya que "todo Estado está fundado en la violencia". Por lo que la violencia es el medio específico del que el estado se vale para poder seguir gobernando, por lo que las dos partes, violencia y Estado están íntimamente afectados y apegados una de la otra, en el caso Colombiano tenemos un ejemplo de ello.

Además de lo anterior, es necesario que en un territorio geográfico, la autoridad establecida tenga una legitimidad coherente a las clases existentes al interior del área que gobierna, debido a que no necesariamente la legitimidad basada en la legalidad, es legitima para los actores sociales, como sucede en Venezuela con el presiente Maduro sin embargo, los que se hacen elegir bajo la legalidad y no sobre las creencias ni las costumbres son los que en última terminan teniendo el poder; es por esta razón que en muchos territorios los mandatarios ilegítimos, elegidos con trampa o corrupción sin que sea demostrado llegan al poder amparándose a lo legalmente establecido en las normas y leyes.

Sin embargo, las instituciones del Estado moderno hacen las veces de asociaciones de dominio haciendo del monopolio en un territorio la utilización de la violencia física legítima como medio de dominación, es por esto que la permeabilidad de la corrupción y los abusos de los derechos humanos al interior de las instituciones atentan contra la integridad de la sociedad en general, utilizando la política como un intermedio para llegar a cometer las atrocidades en las instituciones del Estado, como lo realizaron los paramilitares en la injerencia de los políticos que ellos impusieron en algunas zonas del país.

De acuerdo algunos estudiosos en este campo, existen dos formas de hacer política de manera profesional y que en la actualidad es aplicada por los políticos tradicionales, la primera es que se vive para la política y la segunda es vivir de la política; es decir que en esta última se realiza cualquier tipo de actividad ilícita o contradictoria a lo promulgado por la política con tal de recibir beneficios personales de ella misma, siempre teniendo algo a cambio, perdiendo los valores y el objeto de la misma, mientras que en la primera se pretende servir honestamente y hacer de ella lo correcto, yendo por el camino ideal y coherente a la promulgación de lo que en realidad debe ser el oficio de los políticos. Por lo que el ser humano que "vive para la política hace de ella su vida en un sentido íntimo, gozando simplemente con el ejercicio del poder que posee, en su defecto alimenta su equilibrio con la conciencia tranquila dando un sentido a su vida".

Por lo anterior, hay que decir que en nuestra sociedad actual, las personas independientes de manera económica de otros sectores, son los que particularmente no tienen la necesidad de vivir de la política en teoría, porque en la práctica no es correcto en algunas ocasiones, es decir que los ricos o adinerados es la clase menos vulnerable, de necesidad al interior del ejercicio de la política en sí, mientras que los pobres son más vulnerables por sus condiciones socioeco-nómicas.

No obstante, hay que advertir que los Estados y sus instituciones contemporáneas, no están exentas de ser permeadas por quienes viven de la política como fuente de ingresos, deprimiendo cada vez más a las sociedades en general; mediante la burocratización de los poderes públicos, privados y organizaciones de mando en una región, en el cual Colombia ni el departamento del Magdalena no son la excepción. Por lo que hago un llamado a los que ejercen la política a que vivan para ella y no se acostumbren a vivir de ella.

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