Sugerencias para el puerto de Santa Marta

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Escrito por:

César Serpa Vega

César Serpa Vega

Columna: Opinión

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Santa Marta es una ciudad con una excelente ubicación geográfica, antes como puesto de defensa contra ataques piratas, y hoy como punto estratégico para el comercio nacional e internacional; es por esto que con el paso del tiempo la ciudad-puerto se convirtió en un referente obligado para la infraestructura nacional, gracias a las enormes inversiones que hace el ente que actualmente administra nuestro terminal marítimo: La Sociedad Portuaria de Santa Marta.

Es innegable la modernización efectuada por la Sociedad Portuaria, desde cuando el estado le entrega en concesión la administración del terminal marítimo con la reforma portuaria de 1.991. Bajo dicha administración el puerto ha tenido una evolución positiva que ha traído progreso y desarrollo para la ciudad, no sólo por sus regalías directas a la nación y al distrito vía transferencias, sino también por la generación de empleos directos e indirectos, además de su constante labor social de apoyo a los proyectos y necesidades de la comunidad samaria en general y de sus grupos de interés directo. Sin embargo a pesar del balance positivo, es conveniente y necesario que la misma comunidad, los ciudadanos del común, los líderes cívicos y las autoridades legales hagan seguimiento de sus operaciones diarias, para poder formular críticas constructivas, recomendaciones, proyectos, negociaciones y todo aquello que retroalimenta y constituye lo que debe ser una relación transparente y proactiva entre la ciudad y una de sus principales empresas.

Existen dos retos que a mi parecer todavía están pendientes por atender de una forma más decisiva y profunda por parte de la Sociedad Portuaria de Santa Marta: el diseño, construcción y puesta en marcha de una verdadera terminal para recibir pasajeros de cruceros y embarcaciones de todo tipo, hay miles de ejemplos a nivel mundial (los puertos de Barcelona, Valencia, Montevideo, Valparaíso, Málaga, Miami, Yokohama, etc.), en donde se puede visualizar con claridad lo que es una verdadera infraestructura propicia para recibir a todas las personas que lleguen por vía marítima a nuestra ciudad, la cual debe contar con todos los servicios necesarios para atender a las personas que ingresen por esa vía, es decir: atracaderos ó muelles modernos y seguros para desembarcar, instalaciones de recibo amplias, cómodas, con todos los accesorios tecnológicos y físicos que ya son norma en el mundo entero (conexión de internet WiFi gratuita, baños bien presentados, facilidades para discapacitados y personal de la tercera edad, instalaciones para restaurantes, cafés, locales comerciales para vender productos libres de impuestos, etc.), sin olvidar la oferta turística para recibir a los visitantes de una manera alegre, cálida e inolvidable (bailes típicos, souvenirs artesanales, exhibiciones permanentes de arte, etc.).

A pesar que el terminal marítimo de Santa Marta actualmente cuenta con unas instalaciones muy básicas e incipientes para recibir cruceros, definitivamente la Sociedad Portuaria le debe a la ciudad una verdadera terminal marítima de pasajeros completa y moderna, digna de admirar por todos aquellos que llegan y que van a llevarse la primera impresión del distrito. Unas buenas terminales aéreas, terrestres y marítimas son fundamentales para vender una imagen moderna y pujante de nuestra ciudad, lo cual se traducirá inmediatamente en mayor inversión nacional y extranjera.

El otro "chicharrón" ó reto pendiente por asumir de una forma más completa es el almacenaje de carbón en los patios del puerto Samario. Es inconcebible e incoherente que una ciudad turística tenga como vista principal un atardecer con un horizonte lleno de barcos carboneros anclados y esperando su turno para entrar al terminal. No sólo son impresentables las montañas de carbón que llegan a formarse en un sector del puerto, sino que su dañino y peligroso polvillo podría producir complicaciones respiratorias para los habitantes aledaños, sin hablar de los residuos que se acumulan en ventanas, vehículos y todo tipo de instalaciones del entorno. Si por razones de rentabilidad el almacenaje de carbón no puede ser reemplazado por otra actividad comercial menos perjudicial (por ejemplo más almacenaje de vehículos nuevos, más depósitos para granos, más espacio para contenedores, etc.), entonces una alternativa viable para seguir almacenando ese material podría ser la construcción de "domos" ó cúpulas diseñadas específicamente para el almacenaje de carbón de forma cubierta y hermética, evitando así el esparcimiento del peligroso polvillo. Éstos domos mejorarían la competitividad del puerto ya que permiten mantener unas condiciones propicias de almacenamiento del mineral en lo concerniente a humedad relativa, temperatura ideal, prevención de explosiones, etc.; y todo eso se hace aprovechando la ventilación natural (consultar como ejemplo los puertos de Indonesia). Otra opción es el almacenaje subterráneo, siempre y cuando se disponga de suficiente profundidad para construir ese tipo de bodegas bajo tierra, con costos adicionales por cuenta de la ventilación asistida, algo que no sería muy conveniente.

A pesar que la Sociedad Portuaria ha administrado el terminal con eficiencia comprobada (acaba de recibir la certificación "Ecoport" por su sostenibilidad ambiental), son muchos los retos que siguen pendientes para seguir mejorando y aumentar la competitividad local, regional y nacional.

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