Los diez puntos estratégicos de las Farc, desde Cuba para el mundo

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Orlando López Lozano

Orlando López Lozano

Columna: Así veo las cosas

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Cuando el ser humano tiene la sincera disposición para zanjar situaciones conflictivas con un contradictor cualquiera que sea su naturaleza, se dirige al punto de conciliación, sin armas de ninguna especie, pero cuando la intención es la contraria, entonces va armado física y emocionalmente.

Tal es el caso de las Farc quien desde un comienzo el diálogo por la paz colombiana pactado con nuestro Gobierno no ha hecho otra cosa diferente que colocarle talanqueras a los seis puntos que, para conseguir tal propósito, pactaron en La Habana-Cuba- los dos contradictores.

Que necesitamos que Simón trinidad preso en una de las cárceles de los Estados Unidos asista en persona a los diálogos de la paz, fue su primera exigencia y como el País del Norte negó toda posibilidad del cumplimiento de tal pretensión, se quedaron quietos.

Y el curso del diálogo que analizamos prosiguió, después de más o menos seis meses de conversación entre las partes, se llegó a un acuerdo en el primer punto: El problema agrario en Colombia, el cual según avezados en el asunto opinaron que el 90% del arreglo favorecen a los intereses de las Farc.

Más adelante después de una exposición altanera y autosuficiente, menos preciando olímpicamente las opiniones y análisis del doctor De La Calle representante en la mesa del diálogo por parte del Gobierno Nacional, continuaron orondamente el "sesudo" estudio elucubrado por el cerebro superdotado de Iván Márquez, cuyo I.Q. (coeficiente intelectual), traspasa los 155 puntos de Albert Einstein.

Tal elucubración arrojó un total de diez puntos estratégicos que según Iván Márquez arreglaría en su totalidad todos los problemas del Estado colombiano.

Entre los diez puntos aludidos, el avezado "estadista" Iván Márquez propone lo siguiente:

1. Consecución de la legitimidad política de las Farc. Debido a que estos "angelitos" de la reivindicación de un pueblo a costa de inconfesables actos terroristas puedan participar en política con un fusil al hombro y una "canana" alrededor del cinto.

2. Ampliación del tiempo para el estudio de la agenda aludida en La Habana. Toda vez que estos representantes del grupo terrorista aspirantes a canonizarse, necesitan, para el bien de Colombia, recuperar su estado físico, psicológico y fisiológico perdido en la selva para poder dar a los colombianos lo mejor de sus "cerebros pensantes". Y para ello nada mejor que el consumo de langostas escogidas, asturiones, atunes y … seleccionados, nutritivos jugos de las mejores frutas cubanas, vinos especiales y el descanso reparador en hoteles cinco estrellas de Cubita la bella, al lado de sus "amantes revolucionarias", comodidades extraordinarias, que por las circunstancias que ya conocemos no podrán disfrutar en la selva de las temibles serpientes, mosquitos anofeles, fatales leishmaniasis y la inestabilidad emocional producida por el ruido de aviones y helicópteros que día y noche los acosan y mucho menos pasearse por los intrincados caminos de la espesa manigua cabalgando sobre onerosas y lujosas Harlem David son, bajo la luz de una tropical y romántica luna habanera.

¿Será fácil hacerlos renunciar a todo este estado de fantásticas cosas?

3. Hacia el cogobierno. Absurda cosa ya que sería difícil contrariarle a Iván Márquez, Timochenco, Catatumbo, Santrich, cualquier proposición ejecutiva, legislativa o judicial con los fusiles al hombro y las cananas al cinto preñadas de balas asesinas.

4. No entrega de armas. Lo cual es tanto como continuar el conflicto dentro de una paz que seguirá brillando por su ausencia.

5. Diálogo indefinido. Es la imposición de seguir disfrutando de un sibaritismo, una satiriasis y un hedonismo a costa del Estado colombiano.

6. Propaganda política. Aprovechar al máximo la tribuna universal que han instalado en La Habana desde donde Iván Márquez y compañía dejan escurrir sus babosadas ideológicas y sus utópicas pretensiones políticas.

7. Lograr estatus de beligerancia. Ni la OEA, ni la ONU, ni la OTAN, ni la Human Rigth Watch, ni ninguna otra comunidad internacional podrán aprobar un estatuto de beligerancia a ningún grupo subversivo que haya cometido delitos de lesa humanidad.

El estatuto de beligerancia es para los grupos subversivos que presenten una plataforma ideológica y la única plataforma que han presentado las Farc es el lenguaje del tableteo de las ametralladoras, el zumbido de las bombas asesinas y el demencial sembrado de las minas quiebra patas.

8. Cese bilateral del fuego. Es tanto como permitirle a las Farc que replanteen sus estrategias, que secuestren con facilidad extrema y recluten infamemente a niños y niñas indefensas como juguetes sexuales de sus enfermizas inclinaciones satiriásicas.

9. Impunidad total. No merece ser protagonista de un proceso de paz quien no es capaz de reconocer sus errores, desatinos, y delitos. Es imposible que la impunidad reine en un diálogo de la naturaleza que se está llevando a cabo en cuba. El castigo regenera y purifica al culpable y solo un grupo terrorista regenerado y purificado puede aspirar a manejar los destinos de un país.

10. Fortalecimiento militar. Los sociólogos, psicólogos, politólogos, estadistas y demás conocedores del tema están de acuerdo con que el diálogo con las Farc propuesto por el Gobierno, este grupo terrorista lo han tomado como un espacio necesario para su fortalecimiento militar. Lo cual es demasiado decir. ¿Es posible que nuestro Presidente no haya advertido tales consecuencias? Tal vez ello sea una amarga y dolorosa realidad.

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