El alargue

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Alvaro González Uribe

Alvaro González Uribe

Columna: El Taller de Aureliano

Web: http://eltallerdeaureliano.blogspot.com

Alargar los períodos de los gobernantes es una idea que ronda periódicamente en la historia de Colombia, a veces con éxito y a veces no.

El recorte solo se dio en algunos pocos y excepcionales casos en el agitado siglo XIX.

Es una reforma con ventajas y desventajas desde un punto de vista institucional como debe ser siempre, pero es imposible que este tipo de modificaciones no estén movidas por las coyunturas políticas. Todas las reformas lo están en mayor o menor medida, aunque en ciertos casos ya no se trata propiamente de coyunturas políticas sino más bien de reformas acomodadas a la medida de ciertos gobernantes o partidos. Ha sucedido en la historia de todos los países.

Y el debate no consiste solo en alargar los períodos de presidentes, demás gobernantes y de miembros de órganos de elección popular, sino también el de funcionarios de período fijo nombrados o elegidos de alguna manera por corporaciones.

Veamos algunas ventajas y desventajas de alargar los períodos, las cuales pueden ser de orden ideológico, institucional, político, económico y de mera conveniencia práctica y hasta utilitaria para sectores privados, entre otras.

Ventajas:

-Cuando el gobernante resulta bueno es lógico que para el desarrollo e interés social es preferible que se quede más tiempo.

-Se evitan tantas elecciones, que siempre son traumáticas porque detienen los procesos públicos y privados del país, y se paran las contrataciones o se aceleran alocada y hasta maliciosamente.

-Se disminuye algo ese perverso "período preelectoral permanente" que vive Colombia. En este país cuando alguien sube al otro día ya está pensando en la reelección si la hay, o en su sucesor; y los opositores en cómo superar a quien gobierna en las elecciones siguientes.

-Se pueden dar mejores resultados en periodos más largos porque ello permite la maduración de logros, y una mejor planeación y programación de gastos e inversiones.

-Con periodos más extensos y por tanto con menos elecciones, el Estado se ahorra cuantiosos recursos que puede invertir en necesidades sociales, aunque sin duda la democracia bien vale dinero, siempre y cuando sea para mejorar.

Desventajas:

-Si un gobernante resulta mediocre es obvio que cuanto más rápido termine, mejor, en especial porque las revocatorias de mandatos no funcionan, aunque de todas maneras estas también implican votaciones, campañas, costos y traumas en los gobiernos.

-Se manosea la Constitución, lo cual es nefasto para la necesaria estabilidad de un Estado de Derecho (estabilidad, estar, estado).

-En algunos casos puede suceder que se irrespeten los hechos electorales, es decir, la voluntad de unos electores que eligieron para un periodo prefijado al momento de la elección y no para uno más largo (o más corto).

-Al haber menos elecciones y por tanto menos campañas, dejan de obtener recursos adicionales quienes viven de toda su parafernalia, como por ejemplo medios de comunicación; publicistas; asesores de imagen; empresas de computación; tipografías; industrias de camisetas, vallas y pasacalles; licoreras; transportadores; fabricantes de tamales, tejas y ladrillos; y firmas encuestadoras, entre muchos otros.

Como se observa, se trata de un tema que puede afectar a muchos de diversas maneras. Sin embargo, pienso que el motivo para estar de acuerdo o no con alargar los períodos debe basarse en cuestiones de índole ideológica e institucional, y dirigidas siempre al bien común. En ese sentido, creo que es benéfico alargar los períodos a 6 años (de todos los elegidos).

El único inconveniente es que se ahoga un poco la oxigenación de liderazgos y dirigentes nuevos, pero para todos hay en un país con tantos cargos de elección y, en especial, con tanto por hacer en diversos territorios y temas.

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