Capitalismo para Venezuela

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Escrito por:

Raúl Zapata

Raúl Zapata

Columna: Opinión

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Dios nos hizo libres, dotados de libre albedrío, al mismo tiempo que nos exhortó a fructificar y prosperar en abundancia.

El capitalismo es la única forma en que los hombres y los venezolanos en particular, podremos aspirar a lograr cada vez mayores niveles de progreso y prosperidad, pero lamentablemente la elite política venezolana parece dudar de nuestra capacidad de trabajo e inteligencia para laborar en un régimen de libertades económicas, sin un estricto control de la elite política gobernante. Nuestros políticos prefieren que la tarea de generar crecimiento económico, esté en manos del Gobierno, en lugar de confiar en la capacidad emprendedora de los venezolanos.

Sin importarles el fracaso económico y la opresión que el socialismo ha generado fatalmente, a lo largo y ancho de nuestro planeta, durante los últimos años, algunos lo defienden, debido al inmenso poder económico y político que el socialismo pone en manos de la clase política.

El capitalismo, por su parte, ha tenido un enorme éxito, para elevar la producción y la productividad en el mundo, y con ello la calidad de vida de cientos de millones de seres humanos. Con todo y los altibajos periódicos que puedan presentarse, resulta evidente que en el mediano y largo plazo el capitalismo genera crecimiento económico a partir de la capacidad productiva y el talento de los ciudadanos.

El capitalismo no sólo ha logrado aumentar considerablemente la producción del planeta --en las tres última generaciones la producción ha aumentado miles de veces, más que en todas las otras generaciones anteriores juntas- también ha logrado, junto a las libertades individuales que impulsa, una preocupación, anteriormente inimaginable, por la conservación del ambiente. Se invierten como nunca, inmensas fortunas para proteger y reducir a su mínima expresión los daños ambientales --lo que no se observa en las sociedades estatistas, socialistas o comunistas--.

En las grandes sociedades capitalistas de hoy, hay más bosques que hace cien años y se protegen especies variadas, que se consideran en peligro de extinción. Los sentimientos de solidaridad y amor cristiano, se han venido cobijando, cada vez en más corazones -expresado de una manera libre y no por la obligación que impone la ley- la solidaridad internacional, ante una calamidad, es un hecho evidente.

El capitalismo impulsa, para lograr mayor éxito, una mayor preocupación y responsabilidad social, de parte de los emprendedores. Se entiende que el compromiso honesto y decidido por sus clientes, sus trabajadores y su entorno social, es lo que garantiza una presencia prolongada y exitosa, en el competitivo mundo de hoy. Se reclama capacidad productiva, pero además evidencia de ocupación por el presente y futuro de la raza humana.

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