¿Enfermedad holandesa? No seamos mediocres

Columnas de Opinión
Tamaño Letra
  • Font Size

Escrito por:

Andrés Londoño Botero

Andrés Londoño Botero

Columna: Bitácora del primer y cuarto cuadrante

e-mail: [email protected]

Mucho se ha dicho sobre los efectos de la enfermedad holandesa en la economía colombiana. No obstante la medicina propuesta para esta enfermedad provocará su agravio. Están intentando curar una ulcera con Dolex.

La revaluación surge principalmente por la política agresiva de expansión monetaria que ha emprendido Estados Unidos. Otra causa, de menor envergadura, es la llegada de inversión en masa hacia el sector minero. Estos dineros se invierten principalmente en la extracción de materias primas, poco se ha pensado en la producción de sus derivados. Poseemos muchas materias primas, pero poca iniciativa para procesarlas. Cuando decidimos producir parecemos hijos que nunca se irán de la casa de sus padres. Queremos echarle la culpa de la pobre productividad a choques externos que se podrían sortear con holgura.

El problema con el café no es el precio del Dólar, es lo poco competitivo que se ha vuelto el sector. En Colombia una hectárea de café produce en promedio 8.5 sacos de 60 kilos, Costa Rica y Honduras producen el doble, mientras que Brasil produce 21 sacos.

Una política acertada, sería desviar los ineficientes subsidios a mejorar la infraestructura en la zona rural. Con proteccionismo no lograremos que nuestros productos seduzcan a los mercados internacionales, para competir hay que ser competitivos no paternalistas.

El sector manufacturero debe hacerse un análisis sobre qué tan modernas son las máquinas que usan, el número de empleados por máquina y qué valor agregado se le está dando al producto final. Nuestro país se encuentra rezagado en la producción de valor agregado, pretendemos producir en masa como lo hacen los chinos, pero con salarios más elevados, peor tecnología y menor capacidad instalada. Si de verdad nos importara la industria, el gobierno debería buscar alternativas para abaratar la energía y el transporte, pues actualmente contamos con una de las tarifas más elevadas de la región.

El proteccionismo perjudica a los sectores más vulnerables de la sociedad, encareciendo bienes de primera necesidad, como los alimentos y el vestuario. En vez de incentivar políticas que hagan más eficientes su producción, con el fin de abaratar el costo final. Además, las prácticas proteccionistas nos restan credibilidad ante el mercado mundial, estas prácticas se contraponen a los importantes avances que se han logrado con los tratados de libre comercio.

Los aranceles obligan a las empresas a usar insumos de menor calidad, y a precios más elevados que en libre competencia. Esto entorpece la competitividad, encarece la producción y disminuye la posibilidad de producir bienes con valor agregado. El proteccionismo de insumos y bienes intermedios entorpece la diversificación de la oferta de productos.

Colombia ha logrado ingresar al grupo de naciones que vienen presentando buenos resultados económicos en la región.

La Alianza del Pacífico supera en PIB, exportaciones y crecimiento económico al Alba y Mercosur. El proteccionismo se contrapone a lo que hemos hecho medianamente bien, y lo que identifica las buenas políticas de las naciones pertenecientes a la Alianza del Pacífico. Pensemos mejorar la competitividad y no en auspiciar al hijo vago.

@andreslondonob

Publicidad