Un Papa paradigmático

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Orlando López Lozano

Orlando López Lozano

Columna: Así veo las cosas

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Es un Papa espiritual, lleno de virtudes celestiales. Es, porque dejará de serlo oficialmente el 28 de febrero.

Su renuncia estremeció de estupefacción al mundo entero. Nadie se lo esperaba, sencillamente porque su papado estuvo lleno de encomiables aciertos más que de lamentables equivocaciones. Fustigó y condenó - sin temblarle la mano- todas las aviesas cosas que amenazaron con enturbiar la diáfana gestión de su mandato.

En su infinita sabiduría entendió la naturaleza infrahumana de la pederastia y la abominable condición de la pedófila, fuera y dentro de cualquier institución, lo cual no fue bien visto por los que se encuentran hundidos en la mazmorra pestilente de semejante aberración.

También sacudió con la fuerza de su verbo. Quedó, pero saturado de verdades incontestables, a los que convirtieron la Banca Vaticana en un festín de Alí Babá y sus cuarenta ladrones.

Afirma Eric Fratini, agudo y brillante periodista de las cosas internas del Vaticano, que el valiente señalamiento desatado por el Sumo Pontífice a los dos lunares de su gestión - arriba anotados- y otros de no menos relevancia fueron, los que por su total integridad moral, ética y religiosa, los que lo obligaron a dimitir. Que su estado de salud nada tuvo que ver con su renuncia, toda vez que a sus 85 años era muy buena, con los naturales achaques de su edad y nada mas.

Incontrovertible es el hecho de que la renuncia del Santo Padre coloca en el plano universal un ejemplo sin precedentes en la historia de los jerarcas de la Iglesia Católica. Su elevada concepción de que cuando algunas cosas se le salen de las manos a un Sumo Pontífice o cualquier otro gobernante - como él mismo lo confesara - que lo mas sensato en estos casos, es dar un paso al lado con el sano propósito de permitir que su sucesor pueda encontrarle la solución al problema que él - por determinadas circunstancias- no le halló.

Además de ser ello una actitud supremamente gallarda y honesta, desprovista de egotismo alguno o insano apego al poder, es un claro ejemplo para los gobernantes que, a sabiendas del tremendo mal que le está haciendo a su pueblo con su permanencia en el poder, siguen terca y egoístamente atornillados al trono obsesivo de su "mandato".

Por otro lado, no es aventurado considerar que su independiente modo de pensar sobre los dogmas de la Iglesia y su abierto valor para exponerlo, contribuyeron también a su ejemplar dimisión.

Es cierto que su renuncia en la historia de los Pontífices de la Iglesia Católica, no es la primera. Hace mas de dos mil años renunciaron, por diversas razones, Papas como Clemente I, San Ponciano, San Silverio, Benedicto IX y otros, pero ninguna de esas renuncias tuvieron las eximias características de las de Benedicto XVI, las cuales se perpetuarán gloriosas por los siglos de los siglos.

Después del 28 de febrero se abrirán las campañas electorales dentro y fuera del Vaticano para la elección del nuevo Papa. Ya se habla que el cardenal Ángelo Scola, perteneciente al grupo de los Bertonianos, es el mayor opcionado para suceder al inmenso Joseph Razinger para sentarse en el Trono de San Pedro. Ojalá y no se equivoquen los cardenales electores y elijan al cardenal que tenga las virtudes humanas y espirituales de Benedicto XVI o que por lo menos se le acerque.

Mientras eso sucede le auguramos al Sumo Pontífice -Joseph Razinger- nuestros mejores deseos porque el Altísimo lo siga iluminando para que en su retiro en Gastelgandolfo pueda concluir su IV volumen sobre la biografía de Jesús. Sé que la humanidad entera y las iglesias de todas las concepciones religiosas, le agradecerán la altísima misión que se ha echado sobre los hombros para aclarar muchos puntos enigmáticos sobre la vida del humilde Carpintero de Galilea.

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