¿Más impuestos?

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Escrito por:

Andrés Londoño Botero

Andrés Londoño Botero

Columna: Bitácora del primer y cuarto cuadrante

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Las ansias por el poder y el dinero han llevado a desquebrajar las instituciones políticas, a través de promesas y un sinnúmero de "garantías que debe prestar el Estado",han aumentado los cobros a los emolumentos y plusvalías producto del trabajo y esfuerzo. Los crecientes gravámenes se utilizan para costear puestos que no generan valor agregado, en muchos casos estos son usados para devolver favores adquiridos en campañas. De las crecientes arcas, los políticos hacen también usufructo para saciar caprichos personales.

Enfrascado en el discurso populista, donde el estado "debería" ser más grande para que "haya" más justicia e igualdad, se esconden orates lanzando grandes encomios dirigidos la "grandeza" del Estado. Lo que convierte al Estado en una casa de orates, en las cuales los minotauros destruyen a las mentes nuevas y bienaventuradas que pretenden, hacer de su oficio, sacar la basura de la casa. Las grandes pugnas por el poder no han sido por otra cosa que por controlar un monstruo que acapara una gran cantidad de recursos, puestos y poder.

Cada vez que con nuestros suplicios abogamos por la injerencia del gobierno para solucionar nuestros problemas personales, estamos dándole de comer al monstruo que con nuestros salarios se hace cada vez más grande. La verdad es que ningún regalo del gobierno es tal, pues estos actos de "altruismo", provienen de nuestras contribuciones, nosotros nos pagamos nuestros subsidios, casas gratis, etc. A demás de costear algunos actos bochornosos propiciados por egoístas que acceden al poder.

Cada vez que el gobierno se hace más grande, los ciudadanos poseen menos libertades. Pues en las regulaciones hay una gran oportunidad de lucro, a demás, algunos gobiernos, para cubrir su falta de efectividad administrativa, recurren a expropiar la propiedad a quien sí generan valor y empleos en la sociedad. Pues el gobierno es poco hábil para generar riqueza y por consiguiente empleos que no le generen deudas a la sociedad. Ya que no existe incentivo alguno para manejar los recursos públicos con eficacia, pero tampoco existen alicientes para no derrocharlos de manera insostenible.

Cuando alcemos nuestras voces por al aumento de los gravámenes, debemos ser congruentes con las actitudes que llevan a una disminución de estos. Pues si demandamos que el gobierno nos solucione todo, no quedará un solo centavo de los salarios que nos se vaya a las arcas del Estado. Si bien el gobierno debe ser garante de cosas como la seguridad y la justicia, no se debe extralimitar ni hacerse muy grande. Pues de lo contrario, empezará a coartarnos con su excesiva intervención, eliminando la iniciativa privada y aboliendo la libertad individual. Lo idóneo sería que existiesen menos tributos, pero también que el gobierno se reduzca, alentando el emprendimiento privado que genera empleo y dificultando la corrupción, pues es más fácil hacer veeduría ciudadana a un gobierno pequeño y solido, que a uno grande y desordenado.

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