El primer tiempo del ministro

Columnas de Opinión
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Me puse en la tarea de revisar en que iban las ejecuciones de los programas y anuncios del Gobierno del presidente Santos en materia de política agropecuaria, y por lo visto, este primer tiempo -que culmina el 7 de agosto-, terminará con un marcador cero a cero.

El director técnico, el ministro Juan Camilo Restrepo, que ha mostrado compromiso y honestidad en esta dirección, no se muestra un tanto satisfecho por los resultados obtenidos en estos dos años. Parte de su equipo de trabajo no tuvo la capacidad de asumir los riesgos y el liderazgo en la ejecución de los planes de trabajo. Algunos se dedicaron a improvisar y a predicar soluciones utópicas que no solo resuelven la crisis del agro, sino que la empeoran. En otras palabras, recetaron penicilina para la malaria.

Esta nómina, que cuesta unos $15.000 millones al año, malgastó su tiempo calentando silla en sus despachos, firmando contratos de estudios innecesarios, suscribiendo convenios inútiles y asistiendo a cuanto foro académico se organizaba en Bogotá. Se les vio muy poco en el campo, buscando soluciones de verdad que eliminen las causas de la falta de rentabilidad y de competitividad de los negocios de nuestros campesinos.

La tarea mas importante, la de proveer al sector agropecuario de los instrumentos de ayuda efectiva de cara a los TLC que se han suscrito con los Estados Unidos, Unión Europea y Canadá, no se cumplió. Es increíble que Corpoica con un presupuesto de 45 mil millones de pesos anuales, no haya sido capaz de implementar "un solo" piloto de conversión agrícola en la Región Caribe para exportar por ejemplo, productos hortofrutícolas como el limón tahití, mango, ñame, piña, toronja, yuca, tamarindo o frijol entre muchos, que tienen admisibilidad fitosanitaria en los Estados Unidos.

Ni que hablar del pobre desempeño del ICA, que con un presupuesto de 113 mil millones de pesos, no ha sido capaz de erradicar enfermedades como la broca, la roya y la monilia, que están acabando nuestra producción cafetera y cacaotera. Además de la pudrición del cogollo en la palma africana y la mosca del mediterráneo en los cultivos de melón, maracuyá, tomate entre otros. El control de la brucelosis y la aftosa en el ganado bovino no muestra resultados contundentes.

Los 500 mil millones de pesos del programa Desarrollo Rural con Equidad (DRE), que reemplazó al programa Agro Ingreso Seguro (AIS), no han podido llegar a los campesinos por la cantidad de requisitos y peajes establecidos para su acceso. A la fecha, solo se ha ejecutado un 7% en subsidios de créditos y el 45% en ICR para pequeños y medianos productores. En riego no he visto el primer minidistrito inaugurado y los Incentivos de Asistencia Técnica andan echando el cuento en las tesorerías públicas.

Las consecuencias de estos desaciertos se reflejan en las cifras de reducción de superficie cosechada, el bajón de la producción y el incremento de las importaciones de alimento. Estamos generando empleos rurales, pero en esos países.

El empate de este primer tiempo lo salva la política de restitución de tierras con 14.000 reclamaciones que representan más de un millón de hectáreas, la formalización de 900 mil hectáreas y otro tanto en adjudicación de baldíos.

El problema es que el Incoder no tiene un plan de trabajo para apoyar a estos campesinos con un proyecto productivo rentable. Volvemos a lo mismo.

Ministro, si usted quiere ganar este partido en el segundo tiempo, tendrá que cambiar de estrategia y de alineación. El campo requiere más de profesionales troperos que de teóricos acomodados.