Sardineles en las ciudades colombianas y del Mundo

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Escrito por:

José Tovar Delgado

José Tovar Delgado

Columna: Opinión

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En todas las ciudades del mundo y por supuesto en Colombia, existen los sardineles o las aceras para el deleite de las personas al caminar plácidamente y recrearse viendo lo que acontece a diario en su ciudad de origen o en el lugar donde les ha tocado vivir.

Pero ese placer tan agradable se ha acabado en la mayoría de la ciudades colombianas y quizás en algunas ciudades del mundo, por el abuso de los vendedores informales de un sin número de artículos, que a no dudarlo son útiles y muy necesarios para los hogares, pero con sus ventas en las diferentes calles, están obstaculizando el transitar de las personas que a diario recorren de a pie y haciendo ejercicios, al pasar por esos lugares.

Por desgracia esta situación se ve a menudo en Santa Marta donde las personas por falta de un empleo digno y acorde con sus capacidades se dedican al rebusque en estas actividades, cosa que es completamente válida pues las personas debemos ganarnos el pan de cada día haciendo las cosas que uno puede y honestamente.

Pero con esa actitud están afectando a las personas que salen a caminar para hacer un poco de ejercicio que es muy conveniente para la salud, para sentirse bien y en forma. Además estas personas no pagan ningún perjudicando al erario público y a los almacenes vecinos a quienes silos hacen pagar todos gravámenes que exigen las leyes colombianas que además son demasiado costosos. ¿Y qué decir de lo que tienen que pagar por concepto de energía, agua, teléfonos, y empleados, es decir los costos fijos?

Sabemos de las necesidades de estos vendedores ambulantes y es deber y obligación de los gobiernos ayudarles a resolver sus múltiples necesidades familiares. Se nos ocurre que deben reubicarlos en unos lotes desocupados, con los mejores accesos y con una seguridad garantizada y permanente, para que las personas vengan a hacer sus compras de artículos que de seguro son de buena calidad y quizás mucho más económicos. Además sería bueno que estas gentes se capacitaran estudiando cualquiera profesión para que el día de mañana tengan una mejor base para su sustento y el de su familia.

Es una proeza caminar por los andenes de la calle San Francisco entre la carrera cuarta y la avenida Campo Serrano o la carrera 5°, donde existe el San Andresito del centro de la ciudad. Prácticamente los peatones se tienen que bajar y echarse a la calle con el peligro de que un conductor despreocupado o borracho como es usual en el medio, lo atropelle causándole heridas graves. Señor alcalde: Ojo con esta situación, que en cualquier momento puede suceder un accidente, Dios no lo quiera, pues como continúe esta situación, es muy probable que eso ocurra.

Señor alcalde: Sabemos que hay decisiones difíciles de tomar, pero para el bien de la ciudad, de sus habitantes y de usted mismo, hay que cerrar los ojos y proceder a tomarlas, por lo que no se arrepentirá jamás.

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