El voto nulo

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Carlos Bustamante Barros

Carlos Bustamante Barros

Columna: Columna Caribeña

e-mail: [email protected]

En esta época preelectoral colombiana continuamos enfocando temas relacionados con la misma, correspondiendo en esta oportunidad el voto clasificado como nulo, el cual consiste básicamente en subrayar con la intención de voto dos o más candidatos diferentes insertados en el tarjetón y/o partidos políticos, generando como consecuencia ser declarado nulo y/o sin validez lo cual debe quedar registrado en el acta.

Es una forma de control electoral ideada y puesta en práctica por la Registraduría Nacional del Estado Civil con el objeto de evitar interpretaciones ambivalentes y dudas innecesarias en la intención de voto del sufragante al momento de subrayar el tarjetón en dos casillas por candidatos y/o partidos políticos diferentes, lo cual es bueno para la transparencia del proceso democrático que debe observarse.

Únicamente procede el voto declarado nulo en estas circunstancias especificas citadas, otras modalidades empleadas en el ejercicio electoral como lo es señalar la casilla en blanco corresponde a otras formas electorales a la cual ya nos referimos en entrega anteriores que puede ser consultada por Internet presionando el link columnistas del prestigioso diario EL INFORMADOR de la ciudad de Santa Marta.

Puede en el debate electoral presentarse la situación que el elector subraye dos veces la misma casilla en el tarjetón, lo cual parece a simple vista causal de nulidad del voto, pero tal premisa no es cierta, es un voto válido porque la intención del sufragante está dirigida hacia un mismo candidato y/o partido político, que lo faculta para que el sufragio depositado sea tenido como transparente y por supuesto válido legalmente.

Con las últimas reformas electorales el proceso electoral colombiano tiende a estabilizarse definitivamente, superando los yerros y o falencias iniciales que presentan todo sistema electoral al inicio o puesta en práctica de la misma, un ejemplo de lo expresado con anterioridad es la inserción en el tarjetón del voto por el partido político, que permite visualizar a nivel nacional cuál es la organización política que marcha a la vanguardia en el electorado colombiano, o lo que es lo mismo cuál se perfila con más poder en los escaños de los diferentes cuerpos colegiados, que debe ser tenida en cuenta para la asignación de carteras ministeriales y reparticiones burocráticas.

La supresión de fotografías de los candidatos en el tarjetón es otra de las modificaciones electorales presentadas en el debate electoral que se avecina el próximo treinta de octubre, en la cual aparece nombre del candidato, número asignado, partido político al que pertenece, la casilla del voto en blanco, con el objeto único de brindar más transparencia al debate electoral y minimizar de ese modo las posibilidades de fraude electoral de la cual vale decir que merodea con sus alas negras y largas todo debate electoral Colombiano en forma perenne como la mala hora que aparece impertinente, cuando menos se piensa.

Es necesario indicar que en las últimas elecciones registradas en nuestro país durante los últimos doce años el voto nulo ha sido consecuencia más la ignorancia en el manejo electoral de los complicados tarjetones electorales que de la voluntad manifiesta del candidato, para formarnos una idea de lo expresado con anterioridad observemos las tabulaciones de la siguiente manera, año 1998 del total de votantes estimados en 9.461.218, votos nulos fueron de 252.644 equivalentes al 2.7% de la votación registrada; año 2002 del total de votantes estimados en 10.297.405, votos nulos fueron del 3.4% de la votación registrada; año de 2006 del total de votantes de 10.793.408, votos nulos fueron de 1.212.004 equivalentes al 11.2% de la votación registrada; año del 2010 de la votación total de 13.203.762 votos nulos fueron de 1.403.913 equivalentes al 10.6% de la votación registrada.

Como puede observarse los guarismos electorales nos indican que el voto nulo creció sustancialmente en nuestro país durante los últimos doce años del 3% al 11% lo cual es un indicativo nada halagüeño para nuestro sistema electoral que motivaron a la Registraduría Nacional del Estado Civil presentar urgentes reformas electorales y ajustes necesarios para hacer de nuestro sufragio algo fácil en su manejo, recordemos que la multiplicidad de tarjetones creaban confusiones a la hora de votar incluso para personas con algún tipo de escolaridad,

¿Puede usted imaginarse amigo lector a sufragantes sin el menor tipo de estudios que los hay con creces en nuestro país dándole manejo al complicado tarjetón de hace tres años atrás? Pues el desconcierto es aún mucho mayor por supuesto, con posibilidades ciertas de generar muchos votos nulos.

Estaremos pendiente en los resultados de esta experiencia electoral que se avecina con los ajustes hechos en la mecánica electoral nueva que parece fácil y practica en su manejo, asequible para todo el mundo, en la cual nuestro deber constitucional es votar masivamente, para bien de la democracia de nuestro país., que algunos ciudadanos suelen denominarla sin memoria porque olvidamos rápidamente nuestro acontecer para poder vivir.

El mundo y la vida siguen su curso…

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