La odorología forense

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Alfonso Lopez Carrascal

Alfonso Lopez Carrascal

Columna: Pedagogía Constitucional

e-mail: [email protected]

La odorologia forense, como ciencia auxiliar del Derecho Penal, está llegando a Colombia, a través del papel que están jugando animales como los canes o perros odorosos, ejerciendo un papel importante en el rastreo de personas desaparecidas o de criminales , o en otras actividades como la droga, la sangre, la tenencia de armas.

Se puede definir dicha ciencia como la capacidad olfativa de llegar a las huellas olorosas, que son microhuellas invisibles al sistema sensorial del hombre, pero que esas huellas olorosas, extraídas del lugar de suceso, o de las personas u objetos, implican un gran avance para la investigación criminal. Hoy países como Cuba que manejan esta ciencia y Colombia se vale de perros o canes que llegan a la huella olorosa.

Está demostrado, técnica y científicamente que las personas al entrar en contacto con cualquier superficie, ya sea por roce o contacto directo, deja parte de su olor en esta, que debe tenerse como una huella de moléculas olorosas, permaneciendo en la superficie receptora, teniendo en cuenta la intensidad del olor producida por la fuente productora además, todo olor tiene un carácter identificativo. Por otra parte hay que precisar que todo hombre posee secreciones del organismo, que no se repiten en otro, como sucede en las huellas digitales.

Esas secreciones son patentes en las manos, las axilas y la parte púbica de la persona y si bien es cierto, que algunos animales, como por ejemplo ciertos canes o perros, tiene desarrollado su olfato de tal manera, que no puede decirse lo mismo para el hombre, explicando, cómo el peritaje de odorología, es hoy en muchos países una ayuda importante para los investigadores, jueces y fiscales y por los mismos profesionales del Derecho dentro de las investigaciones privadas.

Si analizamos las características anatómicas del órgano olfativo del perro, observamos en su región olfatoria, una membrana mucosa que la recubre y se distingue por su grosor y color amarillo y que cubre la mitad de los cornetes etmoides y un tercio o mitad de la región nasal, que le permite un mayor contacto con el estímulo oloroso y eso nos lleva al análisis de la dificultad de que el hombre pueda entender el mundo olfativo del perro y solamente utilizando instrumentos adecuados de mucha sofisticación se puede suplir el rudimentario conocimiento que tiene el hombre de la huella olorosa.

Por ejemplo los mejores perros de rastreo lo son el labrador y los Rotweller dado su mayor olfato.

El ClumerSpaniel se utiliza para la detección de la droga, por otra parte hay perros detectores s de sustancias explosivas, diferentes a los detectores de minas, como también perros para casos de desastres, búsqueda de personas sepultadas (caso de las Torres Gemelas de Nueva York), como los Doberman, el Pastor Alemán y los Rotweller.

Hoy la huella olorosa es materia de la investigación criminal y lo bueno de estos perros policías, es que no se dejan sobornar y en el caso específico de los Juzgados de Santa Marta, hemos observado que con la llegada de perros policías se han eliminado o acabado las llamadas telefónicas anunciando bombas para aplazar diligencias. Sería conveniente que nuestros organismos de Policía Judicial sigan profundizando en el estudio y aplicación de la odorología.

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