El destape

Columnas de Opinión
Tamaño Letra
  • Font Size

Escrito por:

Cecilia Lopez Montaño

Cecilia Lopez Montaño

Columnista Invitada

e-mail: [email protected]

Ya era hora de que todos los rumores sobre la forma como se hace política en el Atlántico se concretaran en denuncias claras y en identificación de culpables. Seguir dejando que los rumores crezcan sin que se vean salidas, termina generando todo menos lo que se desea, un cambio de rumbo en los liderazgos políticos. Creo que muchos de los que están en medio de esa polémica perdieron el sueño ayer, cuando el Fiscal General de la Nación anunció que se había descubierto una empresa criminal en las distintas votaciones que se habían realizado recientemente en el departamento del Atlántico. Una especie de cloaca política dejó en el aire el Fiscal sobre lo que anunciará después del 17 de junio. La verdad, un poco tarde porque todavía queda una elección definitiva, la segunda vuelta presidencial.

Este anuncio del Fiscal se une a las declaraciones del Procurador General de la Nación, que ya ha tomado decisiones sobre una persona clave que pertenece a uno de los más grandes grupos políticos del departamento. Pero no se queda en esto, sino que también anuncia que este es solo el comienzo de una estrategia para identificar quiénes y cómo se han establecido una especie de fábricas de votos con destino específico en Barranquilla y en el departamento. 

Los únicos que deben estar sufriendo son aquellos que por años han dominado la política con malas mañas que les han permitido ser dueños de importantes recursos públicos y posiciones de poder. El resto de los habitantes de Barranquilla y del departamento del Atlántico deben estar “sintiendo un fresco”, como decimos en estas calurosas tierras. No se trata de empezar una cacería de brujas sino de esperar a que los entes de control y la justicia hagan su tarea. Este país necesita depurar la forma como se construyen liderazgos, como se construyen imperios, como se unen los negocios con el poder en sus mayores dimensiones.

No es el Atlántico ni Barranquilla los únicos que adolecen de estos profundos males, pero lo que aquí suceda será la gran lección para el resto del país donde también se ha perdido el verdadero norte de los políticos. Compra de votos, se da en todo el país; congresistas corruptos hay en todas partes, pero si de verdad las denuncias de la Procuraduría y de la Fiscalía son tan graves, eso quiere decir que, en esta parte de nuestro país, en nuestra tierra, se llenó la copa.

Ojalá no se trate de fuegos artificiales que después queden en nada como sucede con demasiada frecuencia en este país. Es obligación de los ciudadanos de bien que son casi todos, no dejar que estas palabras de los jefes de los entes de control queden en el aire. De la contundencia de sus acusaciones, de las sanciones que se desprendan, dependerá la reivindicación política del Atlántico, de Barranquilla y del resto de la Región Caribe. Por el bien de las próximas generaciones, no permitamos que ahora surjan los mecanismos de siempre para dilatar esos anuncios. Sería realmente imperdonable.

Publicidad