El voto útil y el voto de la esperanza

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El Pájaro de Perogrullo

El Pájaro de Perogrullo

Columna: Opinión

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En política, son base principal de la movilización de los votantes los fundamentos ideológicos que utilicen cada uno de los candidatos o partidos. El sustrato ideológico moviliza a la mayoría de las personas hacia uno u otro lado del espectro político y determina la escogencia de uno u otro candidato. No obstante, después de que todas las cartas y argumentos están sobre la mesa, al final de la contienda, en la recta final, son los sentimientos los que mueven a los votantes que aún no han tomado su decisión, a votar por uno u otro. El sentimiento positivo por antonomasia en política es la esperanza. La esperanza de que con un gobierno de un candidato y su equipo las cosas pueden ser mejores.

Así, el candidato de la esperanza, aquel que mejor interprete a los indecisos, en su deseo de darles soluciones para vivir mejor, es el que saldrá beneficiado en la recta final. Otros dirían que el voto útil, aquel voto que se le otorgaría a un candidato que va encabezando las encuestas y no a otro que se percibe perdedor, juega un papel importante en los cierres de campañas. El voto útil, sin embargo, en esta contienda electoral es limitado.

Vargas es percibido por algunos como de centro derecha. No obstante, su candidatura, al contar de manera persistente con alrededor del 10% en las encuestas, no arrancó. Le pasó lo mismo que le ocurrió al helicóptero que lo trasportaba hace unos años, el cual, en una cancha de futbol en Nariño, no despegó. Muchos errores cometió para posicionarse de esa manera tan pobre en las encuestas. El principal de ellos es haber estado tanto tiempo con Santos y su mal gobierno.

Otro error fue aceptar, sin filtro alguno, adhesiones a su campaña. Finalmente, como se puede apreciar en numerosos videos, se volvió un asunto político su temperamento. El coscorrón definió el carácter político de Vargas. Pero ese 10% cuenta la realidad de su base de votantes.

Los votos de Vargas son, como se denomina en política, votos amarrados y de interés clientelista. Esto significa que el resultado en las encuestas ya mide el apoyo de la maquinaria y es difícil que esos votos muden antes de la segunda vuelta a otro candidato como voto útil. Por otra parte, Fajardo y Petro, quienes en general no cuentan con maquinaria, cuentan con una buena parte del voto de opinión. En el caso de Petro, por sus extremos y propuestas, sonoras pero irrealizables, cuenta con una base de izquierda muy fiel.

Fajardo, totalmente desdibujado, en unas medias tintas indescifrables, pierde vigor. Por ello, parte de los votos de Fajardo terminarán escurriéndose a Petro o al mismo Duque. De La Calle, también con voto amarrado, se quedará en máximo el 3% y no lo afectaría el voto útil. Todo esto para decir que la “desbandada” del voto útil per se no definirá la primera vuelta.

Moverá porcentualmente, para arriba, a Duque y a Petro y, para abajo, de una manera moderada a Vargas y a De La Calle y fuerte a Fajardo. En este sentido, considerando que Iván Duque tiene una intención de voto de alrededor del 40%, necesita mucho más que el voto útil si quiere ganar en primera vuelta. Este le pondría un 2% o 3% adicional. Duque necesita movilizar de manera decidida la esperanza.

Esto es, el entusiasmo alrededor de un nuevo país, lejos de la discusión de la paz de Santos (la cual hay que enmendar), sintonizándose con la población y sus necesidades, específicamente con aquellos jóvenes que nunca han votado y que quieren un camino diferente y esperanzador para el futuro de Colombia, de manera que vean en Duque, no en Petro con su socialismo irrealizable o Vargas con su clientelismo irredimible, la solución para sus problemas. El voto de la esperanza, no el útil, sería la solución para que Duque gane en la primera vuelta.      

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