Un vehemente deseo: Aumento del trabajo digno

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Jorge Giraldo Acevedo

Jorge Giraldo Acevedo

Columna: Opinión

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En el presente tiempo de la campaña,  en procura de lograr la presidencia de Colombia,  los candidatos deben profundizar sobre sus propuestas o iniciativas para aumentar el trabajo digno y bien remunerado ante la cruel y creciente realidad nacional en todo el país por el  creciente “rebusque”.

En las políticas de empleo y salarios es donde más se ven desigualdades en Colombia; todos los días conocemos profesionales que ante la falta de un empleo digno y bien remunerado optan por ocuparse como taxistas o se dedican al rebusque y existen miles de jóvenes bachilleres que por la imposibilidad de estudiar determinada carrera  también ingresan a lo que el Dane  menciona como trabajo informal.

En las  principales ciudades colombianas los índices de ocupación formal e informal  de los últimos tiempos oscilan en el 50%, para cada uno,  con leves cambios mensuales y en el sector campesino de cada 100 trabajadores solamente 12 pertenecen al rango de la formalidad y 88 son informales.

Si nos atenemos a las mismas cifras oficiales del Dane sobre empleo en Colombia con las anteriores medidas gubernamentales no están disminuyendo significativamente los índices en las labores de la informalidad.

En el marco de esta situación, sobre el empleo o el desempleo en Colombia, lo que más preocupa son las cifras sobre el llamado trabajo de menor calidad o subempleo ya que está demostrado que estas cifras son siempre para presentar un panorama positivo en el aspecto laboral del país.

El aumento de desempleados es un hecho que no se puede ocultar ni con cifras manipuladas y mucho menos con posiciones personalistas pues a la vista y con los hechos lo que se ve, en forma demasiado clara, es que hay bajos índices en el empleo decente en los últimos tiempos y sobre todo desde la administración de la política económica neoliberal de César Gaviria Trujillo.

Sí, indiscutiblemente lo que ha aumentado es la ocupación informal o lo que el Dane llama trabajo de menor calidad o subempleo y en la práctica macroeconómica de cualquier nación, esto no es empleo formal, serio, digno, ni bien remunerado y en muchos casos las personas no laboran en las carreras para las han estudiado en los niveles profesional o técnico.

En las principales ciudades colombianas, todos lo vemos a diario, están cada día más invadidas de vendedores de minutos a celular, vendedores ambulantes o estacionarios, vendedores y vendedoras de los productos de catálogo, loteros, taxistas, lustrabotas, mototaxistas, ciclotaxistas y recicladores; además, en los terminales aéreos y de transporte terrestre existe un buen número de maleteros, revoladores y limosneros, en los semáforos y vías se instalan vendedores y limosneros y como si lo anterior fuera poco ahora existe todo un batallón de personas que se dedican a las actividades de calibradores de rutas del transporte urbano.

Este panorama laboral, en nuestro medio colombiano, obedece a que para muchas personas el trabajo informal o “rebusque” es producto de la necesidad y algo de ingenio, pues en sus hogares podrá faltar un trabajo decente, digno y bien remunerado pero nunca el pan de cada día.

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