Seguro mató a confianza

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Carlos Escobar de Andreis

Carlos Escobar de Andreis

Columna: Opinión

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El jueves de la semana pasada se llevó a cabo en Santa Marta un Consejo de Seguridad Ampliado en el que autoridades nacionales y distritales “concretaron acuerdos para combatir el crimen”.

Lo acordado, lo mismo de siempre: nuevas edificaciones, promesas tardías de Migración Colombia, más dotación y más policías y, acelerar procesos de fiscalía. No hubo un diagnóstico de la situación local que les diera pistas de soluciones. Desde la mirada de un ciudadano preocupado, me permito ofrecerles seis hipótesis claves de un diagnóstico perceptivo preliminar, que ojalá sirvan para animar el debate:  

Hipótesis 1. En nadie confío 

La sociedad llegó a extremos inaceptables de inseguridad en las ciudades y el campo. Los factores que la generan en lo rural y urbano son diferentes pero hay uno que es común a todas: la desconfianza existente entre asociados de nuestras comunidades: somos el penúltimo país más desconfiado del Mundo, en el que  apenas el 0.5% de las personas confía en la otra. Esto, nos hace menos solidarios y más vulnerables.  

Hipótesis 2. Se vigila más a ciudadanos

Todos los sistemas modernos de vigilancia están diseñados y orientados para seguir y hostigar al ciudadano y no a los delincuentes. Su eficiencia es especialmente “útil, necesaria y rentable” para sancionar y multar a infractores, contraventores menores del Código de Policía y de normas de tránsito por exceso de velocidad, parqueo indebido, alcoholemia y violación y del “pico y placa”. Al fin y al cabo, en sus bolsillos están los recursos que garantizan una parte del funcionamiento del Estado. 

Hipótesis 3. Corrupción ahoga seguridad. 

Corrupción en el sistema de aplicación de justicia, que incluye aparatos y burocracia encargada de vigilar y aplicar justicia y, corrupción ciudadana en la forma de concebir y tratar cualquier situación de amenaza e inseguridad, a través de medios inapropiados como la vigilancia privada armada, el linchamiento, el chantaje, el soborno y el encubrimiento que mantiene al ciudadano en condición de indefensión ante la delincuencia de cuellos blanco y rucio. 

Hipótesis 4. La vigilancia por cuadrantes “hizo agua”.

Mientras la delincuencia actúa apoyándose en sofisticados sistemas de redes y comunicaciones, la Policía lo hace a través del obsoleto sistema de “vigilancia por cuadrantes”, que fracciona, desarticula y dispersa el cuerpo operativo de la institución, haciéndolo cada vez más ineficiente, lento e inseguro.    

Hipótesis 5. El miedo como barrera

Habla el taxista: “…a esta hora (un lunes a las 8 am) ya llevaba entre cinco y ocho carreras desde las cinco de la mañana que salgo (...) no hay gente en las calles (…) la gente tiene miedo…” El miedo inhibe la capacidad de pensar, de decir, de decidir y de actuar organizados; induce a la parálisis y bloquea, provocando lo que los sociólogos llaman “anomía social”. Aparte que frena el crecimiento y limita el desarrollo económico. 

Hipótesis 6. Trascender concepto de seguridad

La seguridad va más allá de un mero problema policivo y no se resuelve  aumentando “el píe de fuerza” o agregándole ejército y marina. La seguridad está ligada a las condiciones que la ciudad le pueda brindar al ciudadano en cuanto a su bienestar y calidad de vida: espacio público -especialmente accesible y protegido ambientalmente-; movilidad y transporte seguros; gestión del riesgo por amenazas naturales; recolección y disposición de basuras; vertimientos blancos y servidos; disponibilidad de agua potable las 24 horas del día, energía eléctrica y alumbrado público, comunicaciones, educación y salud pero sobre todo, trabajo digno y estable. Es decir, tiene que ver con la solución de las incertidumbres y no con su manejo y manipulación.

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