Ciudad Gótica

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Germán Vives Franco

Germán Vives Franco

Columna: Opinión

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El fenómeno se ha extendido por todo el territorio nacional, pero en Santa Marta ha tomado un cariz indeseable.  La inseguridad y la ola de asesinatos recientes han llevado a que la ciudadanía demande prontas soluciones. 

Ante la incapacidad evidente del alcalde para controlar la situación, la gobernadora Rosa Cotes tuvo que tomar el toro por los cuernos e ir a Bogotá a solicitar ayuda.

El acto de la gobernadora molesto al alcalde, quien la acusó de politizar el tema de la seguridad.  Es entendible la reacción del alcalde al que parece que todo le está saliendo mal últimamente.  De los escenarios deportivos de los Bolivarianos unos están inconclusos y otros prematuramente abandonados.  A 17 nadadores  les dio un olímpico carranchín por meterse a una piscina.  Han dicho los atletas que ni por el carajo se vuelven a meter en esa vaina y que antes prefieren hacer gárgaras con agua del rio Bogotá. 

Para seguir con la letanía de descalabros, su jefe político y mentor, CACA, se auto-defenestró en el quijotesco intento – y de paso ahogó a PACA-  de posicionarse como figura nacional. Ahora ni CACA ni PACA.  Peor, CACA había caído en el sepulcral olvido, hasta que decidió iniciar una amistad epistolar con Santos por lo comentado. Gesto solidario porque Santos no tiene quien le escriba.  En fin, se pensaría que CACA no tiene velas en este entierro, ¿o sí?  En la epístola culpa a la Policía Metropolitana y a otras autoridades, y no se salva ni Rosa ni el ministro de defensa; a los dos últimos los acusó de desconocer que el alcalde es el jefe de la policía.  ¿A quién se estaría refiriendo? Al fin que, ¿Rafa es o no es el jefe?  Porque si es el jefe, entonces tiene que asumir la responsabilidad total por lo que está sucediendo.  El afán de protagonismo de CACA le impide ver las troneras en su argumentación. 

Ni siquiera la miel de la luna ha podido endulzarle el trago amargo, y el acosado alcalde entre lastimeros quejidos y lacónicos sollozos susurra que está mamado.  La Llorona Loca de Tamalameque era más circunspecta.  Porque si vamos a hablar de estar mamados, los samarios estamos requetemamados con la acumulación de problemas no resueltos.  Mamados de la inseguridad, de los huecos, de la falta de agua, y en fin, remamados del alcalde y su letanía de excusas: que los de antes, que los de ahora, que fueron las espinas o los pétalos de Rosa y así sucesivamente.  Alcalde, asuma con responsabilidad y seriedad su cargo.  Va a terminar su “gestión” sin haber resuelto un solo problema de grueso calibre.  Resultó ser un alcalde cosmetólogo.

Una ciudad que tiene aspiraciones de vivir del turismo no puede tener los problemas que nos aquejan.  Dos de los últimos asesinatos han tenido amplia difusión en medios nacionales.  El humor negro Caribe dice que Santa Marta se ha convertido en Ciudad Gótica…sin Batman, pero con Mini-Me para defendernos, agrego yo.  La marca ciudad está por los suelos. 

No creo en el ejercicio inútil de tratar de revocar mandatos.  Esto en Colombia es perder tiempo y dinero, y al final nada pasa.  El rechazo a la mala gestión no debería limitarse a marchas inocuas, por muy multitudinarias que hayan sido.  La ciudadanía debe ser proactiva y fiscalizar “efectivamente” la gestión del alcalde y del concejo. No tragar entero y hacer las preguntas de rigor.  Los voceros de la comunidad tienen que hacerse sentir y declararse en deliberación permanente hasta que los problemas sean resueltos satisfactoriamente. Llegamos a un punto en el que la delincuencia o el alcalde deberían tener las horas contadas.  Ojala los 50 de Berdugo se conviertan en verdaderos verdugos de los delincuentes.

El alcalde debe entender que a los samarios no nos importa si el problema lo resuelve Rosa o Rafa; nos interesa que los problemas sean resueltos y punto. No nos importa cual gato les dio matarile a los ratones.  Y hablando de Constitución, el mandato  –incumplido-  es que el alcalde proteja la vida, honra y bienes de los ciudadanos.  Pero si lo que le importa al alcalde es quien se lleva el mérito, pues que se lo gane…y cuento arreglado.

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