Carta abierta a los candidatos presidenciales

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Hernando Pacific Gnecco

Hernando Pacific Gnecco

Columna: Coloquios y Apostillas

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Como un ciudadano de a pie con un espacio de opinión en el diario El Informador de Santa Marta, me tomo la vocería del colombiano sin voz para expresarles la preocupación que cada vez toma más fuerza en la ciudadanía que piensa, se informa y propone constructivamente: es la actual educación de Colombia y los cambios que requiere frente a la evidente caducidad del modelo actual.

Muchos ciudadanos consideramos que el actual esquema es décimonónico, surgido de la Era Industrial, cuyo producto es uniforme, sin enfocarse debidamente en la necesaria personalización, la autoformación (diferentes al exceso de ingentes y poco constructivas tareas en casa), las tecnologías para educar y, sobretodo, en el desarrollo del pensamiento crítico; además, disímil y asimétrico entre la educación pública y la privada, entre unas regiones y otras, mal pagada y menos formadora de lo requerido. Además, enfocada en surtir mano de obra barata para empresas incapaces de absorberla, y no en el emprendimiento, fuente fundamental de creatividad y democratización. Más aún, tendiente a formar más técnicos y menos profesionales, incomprensible política en un país que necesita salir del subdesarrollo. En Colombia están sobrediagnosticados los problemas sustanciales del sector, las barreras de acceso, el tradicional desinterés en la educación de calidad reflejado esto en el decreciente presupuesto y la desecación de Colciencias, la infame usura del Icetex, etc. Inclusive, según se dice en la calle, la perversidad de alejar a los ciudadanos de la ilustración y cultura necesarias para propender por una nación verdaderamente educada con pensamiento crítico.

Además de una formación básica para todo estudiante, es primordial enfocar la educación hacia las destrezas y competencias del individuo, aprovechando las metodologías y tecnologías actuales. En la educación de pregrado se desperdicia el potencial intelectual del estudiante gracias a esa educación castradora intelectualmente, maquillada en lo formal sin intervenir lo sustancial. La ignorancia del ciudadano es muy costosa para la nación.

Si bien ningún modelo exitoso se puede replicar directamente, es cierto también que en Colombia es urgente un cambio profundo del actual esquema, alejado de la realidad mundial y las necesidades nacionales. Bien podrían adoptarse estrategias exitosas de países desarrollados gracias ajustadas a nuestra realidad o, con más audacia, desarrollar modelos propios bien estructurados. El propósito, entonces, de esta carta abierta es conocer sus propuestas educativas:

¿Cuál es el modelo educativo que, para usted, necesita Colombia, como planea consolidarlo es un eventual gobierno suyo, y qué producto espera obtener?

¿Cuál será la prioridad de la educación frente a otros asuntos críticos como la corrupción, la consolidación de la paz, la inseguridad, el narcotráfico, la violencia intrafamiliar y de género, la cultura ciudadana, los cambios en los contratos de regalías con las empresas extranjeras y la repartición de las mismas en los  territorios, la inclusión social y la generación de empleo digno?

¿Cuánto pesará en su gobierno la educación pública en todos los niveles, incluyendo los postgrados, y como piensa implementar su proyecto educativo?

¿Qué piensa de la educación universal y obligatoria hasta el nivel universitario?

Entendiendo la urgencia de formar en valores ¿qué es más importante en su modelo: la educación religiosa, o la filosofía, y por qué?

¿Qué piensa con respecto de la educación administrativa, financiera y el emprendimiento en todo el ciclo educativo?

¿Cuál sería el papel de la tecnología en su modelo de educación para Colombia?

¿Qué piensa de la educación basada en competencias, habilidades y destrezas?

Desde su concepción política, ¿cuál es el valor de la historia, la filosofía y la cultura ciudadana en su esquema educativo?

¿Qué papel juega para usted la formación de formadores y como se desarrollaría?

¿Cómo debe ser las escala salarial de los educadores, y cómo se obtendrán los recursos para llevarlo a cabo?

Señores candidatos, responsan o no este breve cuestionario, los ciudadanos colombianos interesados en el desarrollo de la educación estaremos atentos a sus propuestas.

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