Desgobierno

Columnas de Opinión
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Escrito por:

José Lopez Hurtado

José Lopez Hurtado

Columna: Opinión

e-mail: joselopezhurtado13@yahoo.es

El desgobierno departamental que han soportado los caucanos, durante estos últimos cuatro años, también lo hemos sufrido los payaneses, a causa de la Administración Municipal. Que no se nos vaya a decir que la semi-peatonización del Parque de Caldas, con el adefesio de bancas que instalaron, algunas de las cuales ya muestran tempranos signos de deterioro, o que el mal llamado puente "deprimido" de La Esmeralda, o la pavimentación de algunas calles, o la iluminación en Navidad, son obras que de por sí bastan para justificar la confianza pública depositada en las urnas en las últimas elecciones regionales y locales.

Al igual que en el departamento, no existió en el municipio de Popayán, un solo megaproyecto o realización que aliviara la calidad de vida de los residentes de la Villa de Belalcázar. Antes por el contrario, la descomposición del tejido social es evidente en todos los órdenes. La inseguridad ciudadana alcanza niveles escandalosos. Ni qué decir del recurrente y angustioso tema del desempleo, que nos ubica en el segundo lugar en el país.

Lo del transporte urbano es un verdadero caos, sin que haya habido una verdadera voluntad política, por lo menos para desembotellar la ciudad, frente a un parque automotor de carros y motos que crece día tras día. En lugar de buscar soluciones prácticas y justas, vrg., para reubicar a los vendedores ambulantes, ahora el Alcalde municipal con su equipo jurídico (¡) cierra con broche de oro su mandato,- si es que no se le ocurre en los pocos meses que le quedan otra "perla"-,irse lanza en ristre contra los modestos tenderos y estanqueros expidiendo un decreto que según reza en su parte considerativa, en aras de "garantizar la convivencia pacífica y la vigencia de un orden justo", solo les permite tener abiertos sus establecimientos, hasta las once de la noche, so pena de su cierre por las autoridades de Policía. La extravagante prohibición, que, en las pocas líneas lógicas que contiene, afecta a más de 1200 tiendas de barrio, se extiende a " cacharrerías, misceláneas, heladerías (¡),droguerías(¡), farmacias (¡),estaciones de servicio para la venta y distribución de combustibles, lavaderos (¡),parqueaderos(¡), talleres de mecánica, lámina y pintura (¡), talleres de todo tipo, entre otros (¡) ", en donde se presume se pueda vender y consumir bebidas embriagantes.

El razonamiento no es válido, pero sí perverso: las autoridades municipales estiman que la "convivencia pacífica "y el "orden justo", están en relación directa con la venta y consumo de aguardiente y cerveza. No con el desempleo agobiante, con la desocupación y hambre de la gente, con la falta de oportunidades, con la ausencia de una verdadera cultura ciudadana. Por fortuna, frente al esperpento jurídico, Fenalco y la Cámara de Comercio del Cauca, hicieron conocer su enérgico desacuerdo con la medida, que además de los funestos efectos para los recaudos municipales y departamentales, sin duda, viola ostensiblemente principios constitucionales como el del derecho fundamental al trabajo y de empresa, incluso, consagrados en los Arts. 25 y 333 de la C.P. En atención a éstas y otras consideraciones, hemos presentado en representación de los modestos tenderos y estanqueros, ante las autoridades administrativas la Acción de Nulidad del decreto mencionado, para que sean los tribunales los que digan la última palabra.

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