Los Ángeles de Charlie

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Escrito por:

Jacobo Solano Cerchiaro

Jacobo Solano Cerchiaro

Columna: Opinión

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Twitter: @JacoboSolanoC

Los Ángeles de Charlie, una exitosa serie ochentera que involucraba a tres bellas mujeres que cumplían misiones contra el crimen, al servicio de Charlie, su enigmático jefe, al que nunca se le veía el rostro y solo daba las órdenes a través de grabaciones o altavoces.


Algo muy similar al escándalo del hacker Sepúlveda, que esta semana volvió a sonar por las explosivas declaraciones de Julián Quintana, exdirector del CTI, que comprometen a la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI), adscrita a la Presidencia, con la supuesta infiltración de la campaña de Oscar Iván Zuluaga en 2014.

El caso es grave porque implica al almirante Álvaro Echandía, jefe de esta agencia, que según Quintana sembró dos hackers (Revert y Bajaña) en la oficina de Sepúlveda para recolectar pruebas de una posible infiltración al proceso de paz, lo que según Quintana no resultó cierto. Una polémica que los tiene enfrentados en un cruce de declaraciones y demandas mutuas, controversia de la que es fácil predecir, falta mucho por conocer y puede traer consigo un terremoto político. Lo indiscutible es que Zuluaga perdió y mucho incidió el escándalo, al lograr desacreditarlo a solo 20 días de la elección, que dio como resultado la victoria de Juan Manuel Santos.

De comprobarse que desde la Casa de Nariño se gestó un plan para infiltrar la campaña opositora no tendría otra que renunciar, con todo y proceso de paz y Nobel. El escándalo sigue subiendo de tono, una película que ha tenido de todo: espionaje, interceptaciones, presidentes, candidatos, videos, periodistas silenciados, actrices, reuniones secretas, solo faltan los muertos, ojalá no sean lo hackers infiltrados, quienes deben estar pagando escondederos a peso. Hay un personaje, “Charlie”, como en la serie y participó en todo este rodaje, recibiendo información, direccionando espías, trabajaba para el establecimiento como agente secreto y, parece ser el eslabón perdido al que todos quieren escuchar, nadie sabe quién es y tampoco aparece. ¿Será el almirante Echandía? ¿Algún ministro? ¿Algún miembro de la campaña? ¿O el mismo presidente Santos?

El resumen: la política colombiana está podrida y vive un momento deplorable, ambas campañas actuaron de forma siniestra; mientras el torpe e ingenuo Zuluaga, recibía en secreto información de un charlatán que se hacía pasar por hacker “capaz de infiltrar el avión fantasma del comando sur de los EEUU” para dar un golpe demostrando guerra sucia; en la campaña del actual Presidente, se utilizaron entidades del Estado como la ANI que remplazó al DAS (bonito remplazo), para lograr objetivos no tan santos. Esperemos el final de este caso de espionaje y recontra espionaje, que me hace recordar otra famosa serie, El Superagente 86, un investigador chambón al que todo le salía mal, pero al final siempre lograba su propósito. Esperemos que el fiscal General, Néstor Humberto Martínez, corra la misma suerte, logre descifrar lo que pasó y le diga toda la verdad al país, por más dura que sea.

cha Patriótica, Congreso de los Pueblos, etc.

Y no es tan cierto que ahora el acuerdo no haga parte del bloque de constitucionalidad; es peor, lo convirtieron en norma constitucional de obligatorio cumplimiento hasta la finalización de los tres periodos presidenciales completos posteriores a la firma del Acuerdo Final. O sea, el tiempo que las Farc se tardarán en tomarse el país, trece años y medio contando desde ahora.

Puro maquillaje para fingir que se atendió el mandato de las urnas. La mermelada coalición de Unidad Nacional lo pedaleará en el Congreso por la vía rápida del ‘Farc-track’, desconociendo la voluntad del pueblo soberano: un golpe de Estado. Y ambos hechos están conectados: a Santos había que reelegirlo como fuera para que la entrega del país a las Farc se llevara a término, que es en lo que estamos.

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