Una relación desinteresada

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Escrito por:

Alberto Linero Gómez

Alberto Linero Gómez

Columna: Orando y viviendo

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Los discípulos de Emaús (Lucas 24,13-35) luego de sentirse frustrados por el final de la historia de Jesús huyen de Jerusalén. Es demasiada la tristeza para quedarse allí. Hay que buscar otro aire que permita respirar y volverse a animar.

Es lo que hacemos muchos cuando descubrimos que nuestras expectativas no son realizadas por Dios, y nos sentimos frustrados. En el camino se encuentran con Jesús Resucitado que les hace arder el corazón mientras le explica cada una de las situaciones que han pasado y les devuelve la alegría y el gozo que ellos necesitaban. Les muestra que Dios no los ha defraudado en Jesús, que lo que en Jerusalén ha sucedido no es una desgracia sino que es la consumación de su Plan salvífico, que ene se que pende de la cruz está la vida eterna.

El resucitado le hace ver a ellos, como quiero que te haga ver a ti, que los no de Dios no son castigos, ni tragedias sino manifestaciones de su amor paternal que no quiere lo malo para nosotros. Que Dios no actúe como tú quieras que actúe no significa que no esté actuando. Eso es lo que hay que aprender, y es necesario ser capaces de abrir el corazón y la razón para comprender que es lo que Dios está haciendo y por qué lo está haciendo. Si aprendemos a comprender el actuar de Dios seguro vamos a ser capaces de construir proyectos sólidos que nos conduzcan a la felicidad.

La fe no está condicionada porque Dios hace lo que tú quieres que haga sino porque tú te relacionas con él y le entregas tu corazón para que te muestre su Voluntad y te indique cual es el mejor camino para ser feliz. Es la relación lo que permite creer no los milagros que se obtengan. Ser discípulo es ser capaz de descubrir la lógica de Dios, la manera de actuar y ver cómo eso me bendice en mi propia vida. Lo importante es no ver la relación con Dios como un intercambio comercial en el que Dios tiene que darte lo que tú has comprado con tu oración. Dios es amor, es libertad y te da lo que necesitas porque te ama. Y tú oras porque lo amas. No se trata de una relación interesada y manipuladora.

Lamentablemente nos hemos vuelto muy interesados en la experiencia religiosa. Y hacemos depender nuestra fe de que Dios nos complazca nuestros caprichos. Que pensar en los discípulos de Emaús sea una oportunidad de entender que en los problemas, en las dificultades, en las enfermedades también hay bendición de Dios, y que tenemos que aprender a vivirlo desde el amor que El nos ha dado siempre. No te desanimes porque Dios no está haciendo lo que tú quieres, trata de comprender que es lo que El quiere y vívelo con todas las fuerzas de tu ser. Oro por ti y te deseo lo mejor. Animo. La vida está en tus manos y de ti depende vivirla con la mejor actitud.

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