Por la restauración de la paz de Colombia: ¡A la carga!

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Escrito por:

Oliverio del Villar Sierra

Oliverio del Villar Sierra

Columna: Trinchera

e-mail: [email protected]

Por la restauración moral de la República ¡A la carga! Jorge Eliécer Gaitán


A Jorge Eliécer Gaitán ¡gran caudillo popular! quiero hoy parafrasear su muy famosa consigna, que por ser ella “moral de la República” entera, de la paz hoy fraternal es asaz digna bandera...

Como nunca, Colombia hoy tiene la oportunidad noble y grandiosa de en un plebiscito escoger lo que sabía le conviene: no una cruel y belicosa negativa votación contra la paz venturosa -¡de Dios una bendición!- que con perversa crueldad quieren los furibistas, con inicua pravedad sanguinaria y terrorista continuar con vesania esta guerra ignominiosa, que ruinosa y alevosa insana nos fue instigada, obligándonos impíos a sostener fratricidas, este conflicto cruento que a Colombia por decenios ha tenido desangrada.

Permitidme que modesto a vosotros colombianos, sincero y patriota aspire con este soneto escueto, sacarlos de ese torvo vericueto en que los tiene metido, con una sarta de infamias perversas y mentirosas, una terrible pandilla que terrorista haciendo su campaña calumniosa, en gavilla le han caído como buitres carroñeros a la paz tan anhelada por el pueblo colombiano, una gente cuya entraña, nos demuestra desalmada, su satánica calaña por el odio envenenada...

El ¡Sí! fraterno y el ¡No! fratricida|

Un nuevo mandamiento os doy: Amaos los unos a los otros

como yo os he amado. Juan 13:34

Pacifista y rebosado el espíritu de optimismo

marcha el pueblo colombiano mayoritario a votar,

por el sí que convocante a todos quiere hermanar

bajo el signo de la paz celestial del cristianismo.

Opuesta al nefario desamor del sectarismo

Colombia toda quiere de la paz usufructuar,

que toda nuestra patria dichosa pueda amar

no obstante el guerrerista livor del ‘furibismo’.

El ‘No’ a la paz opone el odio enceguecido

de todo el que se siente por el amor vencido

amargado no pudiendo su hiel darnos a beber.

En tanto el ‘Sí’ a la paz, feraz y asaz fecundo

del pueblo es semilla que desde lo profundo

del suelo de la patria habrá de renacer.

¡Qué viva la paz, que muera la guerra!

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