Paz en la región Caribe

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Escrito por:

Cecilia Lopez Montaño

Cecilia Lopez Montaño

Columnista Invitada

e-mail: cecilia@cecilialopez.com

No sé por qué, pero tengo la sensación de que el No al plebiscito para refrendar los Acuerdos de la Habana entre el gobierno colombiano y las Farc, tiene mucha acogida entre las élites de la Región Caribe.
Ojalá me equivoque porque si algunos sectores rurales pobres han sido víctimas de este conflicto armado que ha sido eterno, han sido precisamente los más pobres de estos departamentos, especialmente la población del campo y los habitantes de pequeños municipios. Probablemente ha sido el artículo del domingo de Lola Salcedo que permite intuir que los argumentos del No han hecho carrera entre sectores de la dirigencia costeña.

Por experiencia personal, he llegado a una simple conclusión: tratar de discutir con los que apoyan a Uribe en su oposición a los Acuerdos de la Habana, es un ejercicio no solo inútil sino desgastador que pude acabar con las pocas amistades que nos quedan a muchos con miembros de esos grupos privilegiados que obviamente miran con temor que las cosas en este país cambien. Si nos ponemos en sus zapatos su reacción puede ser entendible lo cual no significa que para muchos pueda ser aceptable. Se imaginan el día en que una de nuestros niñas y niños “bien”, tengan que salir al mercado de trabajo cuando a los jóvenes entre más desarrollado el mundo, más difícil es iniciar su vida profesional? Cuando ahora no es sino llamar al Ministro amigo, al político de turno, para que esos muchachos entren por la puerta grande cerrándole de paso las posibilidad a otros iguales o mejores profesionalmente pero sin palancas?

O que cuando un familiar cometa un delito le toque ir a esas horribles cárceles colombianas cuando ahora, con demasiada frecuencia, se puede palanquear una retención domiciliaria para el estrato 6, 7, u 8? Pero para ir más lejos, cuando “la gente bien” tenga que concursar de verdad con empresas de nivel mundial para quedarse con el jugoso contrato, cuando ahora basta con acertar financiando la campaña política del que toca? Porque esas son las cosas que deberían cambiar cuando el país y sus 48 millones de colombianos podamos dedicaros realmente a abrir esta democracia, y acabar con esos privilegios que han hecho de Colombia el séptimo más desigual del mundo.

Pero además, como sucede en los países desarrollados, cuando la gente viva en la calle de manera pacífica, pidiéndole al Estado lo que cree que no se está haciendo, de manera que aumenten las voces que puedan tener influencia sobre las decisiones cruciales de la sociedad? Serán tantas las peticiones de esos ciudadanos, gran parte de las cuales han sido ignoradas, que llenarán las agendas de los funcionarios públicos si se quieren mantener en el poder. Es hora de que hagamos el balance entre otras para responderle a Lola Salcedo: Que está haciendo usted por la paz? O será que le quedó gustando la guerra porque le fue bien? Tarde o temprano eso tendrá que cambiar para bien de nuestros descendientes.

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