¿Estatua a César Gaviria?

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Escrito por:

Tuto Santos Araújo

Tuto Santos Araújo

Columna: La Columna de Tuto

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En reciente columna publicada en El Tiempo, el exministro de Defensa de Uribe -del cual hoy despotrica- Gabriel Silva, propone que al lado de las estatuas de Blas de Lezo y del Almirante Padilla en Cartagena, deberían hacer una del expresidente César Gaviria, porque según Silva, sin la apertura económica, Barranquilla, Cartagena y Santa Marta no serían las ciudades portuarias de hoy.

Semejante barbaridad propone el analista Silva. Vayamos por parte.

Blas de Lezo: Fue un almirante español que además era cojo y tuerto, a quien los cartageneros idolatran mucho.

La razón: fue quien venció a la armada inglesa en cabeza del inglés Edward Vernon y 27.000 hombres, al intentar tomarse a la ciudad heroica en el año de 1741. Semejante hazaña en ese conflicto entre España e Inglaterra, llamada la "Guerra del Asiento" marcó la supremacía del país ibérico en América.

José Prudencio Padilla: El Almirante fue un guajiro, guerrero de los mares. En Cartagena logró derrotar a los realistas en 1821. Dirigió las naves en la Batalla Naval de Maracaibo contra los españoles y los venció en el año de 1823. El almirante es idolatrado por todos los riohacheros. Aún no me explico por qué borraron de la historia a este gran hombre, en cambio sí se nombra a Caldas, a Torres, a Villavicencio y muchos otros. ¿Será porque era negro?

César Gaviria. Ya sabemos cómo llegó a la presidencia. De chiripa como decimos los costeños. Hacerle una estatua al expresidente que acabó con la calidad de vida de millones de colombianos y de un tajo con importantes entidades del Estado es una afrenta. Gaviria jamás defendió a la gente vulnerable del país, cosa que difiere con los dos héroes anteriores.

La ley 100 de reforma a la salud y la ley 50 de reforma al código de trabajo - del cual el expresidente Uribe estuvo de ponente-, fue un golpe certero para los colombianos, en la primera convirtió la salud en lucro y en la segunda pauperizó el salario de la clase obrera.

Aparte de la venta de entidades estatales, la quiebra de agricultores, la cantidad de alimentos importados que nosotros producimos y los cientos de miles de compatriotas que perdieron sus casas por su política económica.

Hoy, veinte años después, las consecuencias de esa política neoliberal la estamos viendo. Crisis en la salud, crisis en la educación, crisis en todos lados.

Verlo la semana pasada en una foto de este diario, viejo pero deseoso de poder, con cara adusta y sin remordimiento alguno por los estragos que dejó en el país apoyando una candidatura a la gobernación del Magdalena, indigna.

Mi Ñapa: Grande el ciclista Nairo Quintana. Lo que me entusiasma es que los colombianos volvimos a sintonizar el Tour de Francia. Está creciendo otra vez el amor por este deporte insigne del país y que nos llenó de gloria en otrora.

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