Cuando se quiere…

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Germán Vives Franco

Germán Vives Franco

Columna: Opinión

e-mail: vivesg@yahoo.com

Era su primer discurso como ministro, y las cosas no le pudieron haber salido peor. Murphy le jugó una mala pasada.

Los equipos no funcionaban y el comienzo del evento se retrasó más de media hora. Adicionalmente, pagó la primiparada, ya que leyó con voz temblorosa y mirada huidiza una intervención que dejó mucho que desear. Recuerdo que salí pensando que el sector TIC estaba en problemas.

Es por esto que me alegró mucho que el ministro Molano se hubiera convertido en el ministro estrella del gabinete Santos.

Sin embargo, y sin quitarle méritos, el ministro Molano contó con la suerte de encontrar un ministerio que había sido juiciosamente manejado por su antecesora Maria del Rosario Guerra de la Espriella.

Para fortuna de Molano, esta fue una de las cosas que el gobierno Uribe hizo muy bien, y Molano fue lo suficientemente inteligente para darle continuidad a lo que venía de atrás. La ex-ministra Guerra dejó unos sólidos cimientos sobre los cuales seguir construyendo.

Este es uno de los ejemplos de mostrar de cómo deben hacerse las cosas en el sector público. La ex-ministra Guerra trazó una hoja de ruta relevante y ambiciosa, diseñó las políticas públicas requeridas, y mejor aun, fue una gran ejecutora.

Afortunadamente, este es un ministerio que es técnico, con equipo y gerencia técnica, y generalmente blindado de las turbulencias políticas.

Gracias a la magnífica labor de ambos ministros, Colombia ha avanzado enormemente en este frente, el cuales clave para darle competitividad al país. Aún quedan retos grandes por resolver en el sector, pero nadie puede poner en duda los logros.

Hay otros casos de éxito, como por ejemplo, Bogotá con las sucesivas Alcaldías de Castro, Mockus y Peñaloza, así como en Barranquilla con Char y Noguera. Para que los magdalenenses tomemos nota de cómo es que le entra el agua al coco.

En todos los casos sin excepción, ha sido clave la planeación y diseño de la hoja de ruta, la ejecución juiciosa, el predominio de lo técnico por sobre lo político, y la continuidad en el tiempo.

Tenemos pruebas fehacientes de que cuando se quiere se puede, de que si tenemos líderes capaces de liderar las transformaciones, y que es posible rodearse de gente preparada al momento de conformar equipos.

Es también claro, que cuando la visión es compartida, y se dejan de lado las mezquindades personales en aras del bien comunitario, se dan las transformaciones que necesita gran parte del país pero que hasta el momento le han sido esquivas.

Debemos ser cuidadosos al adjudicar éxitos o fracasos a un líder o gerente. En realidad los resultados de una gestión, en la mayoría de los casos, dependen de las gestiones anteriores. Son muy pocos los líderes tanto en lo público como en lo privado, que han tenido, o tienen, la capacidad para cambiar situaciones adversas y enderezar rumbos.

De estos hombres excepcionales, la historia no ha dado muchos. La buena noticia es que varios líderes capaces que se sucedan el tiempo pueden tener tambien un impacto transformativo en las organizaciones, como lo ha sido en los casos comentados.

Los líderes excepcionales producen grandes cambios y rápidamente, mientras que el conjunto sucesivo produce cambios incrementales y de forma pausada.

Uno de los retos que confrontamos en toda América Latina, es la impaciencia y la demanda inmediata de resultados, lo que mucha veces obliga a que la gerencia y el sentir ciudadano sea pendular, es decir, oscilamos entre los extremos.

Hoy votamos por la paz, mañana por la guerra, hoy queremos que gobierne la izquierda y mañana la derecha. Esto en parte explica porque muchas veces es difícil avanzar; máxime cuando los que dirigen son mediocres, temerosos y vacilantes.

No quiero cerrar sin antes expresar nuevamente la alegría que me produjo el crecimiento personal y profesional de Molano mientras estuvo al frente del MinTIC; se va como un ministro curtido y canchero, y con el enorme mérito, quizás el mas grande de todos, de haber tomado la brillante decisión de casarse con una hermosa samaria.

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