Que no se quede solo en el deprimido

Editorial
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Coincidiendo con el editorial publicado por el periódico El Heraldo el fin de semana sobre la importancia del nuevo puente Pumarejo para nuestra región y de la recomendación que hace al gobierno de Magdalena para que le dé celeridad a la obra de ampliación del tramo entre el comienzo del puente y el peaje de Palermo que comprende 3,6 km, a  un costo superior a los $143 mil millones, notamos que la cuestión no es sólo ‘meterle  el acelerador’ a ese proyecto que incluye un deprimido ubicado a la entrada de la polémica Vía de la prosperidad.

Después de un ‘mazazo’ recibido por el Gobierno nacional cuando dijo que era “inviable financiar” un proyecto de doble calzada entre Ciénaga y Barranquilla a lo largo de más de 45 kilómetros, las posibilidades de renacer ese ideal se vieron el pasado mes de febrero cuando se habló que la misma Gobernación de Magdalena le ‘metería el diente’,  tomando el mando de esa obra que qué beneficiará gran parte las industrias y  economía de ambos departamentos.

Pero esa misma inquietud que tienen en Barranquilla sobre la entrada en funcionamiento del puente Pumarejo que está prevista para el próximo diciembre,  en el cual no se le ve funcionalidad a esta nueva estructura, si cuando apenas los vehículos rumbo a Magdalena los embotellamientos  serán iguales o peores a los que se presentan en la actualidad (efecto embudo).

Recordemos que este nuevo puente posee seis carriles, más dos para bicirrutas e igual número para peatones, convirtiéndolo en el más ancho de latinoamérica.

Tamaña obra la cual nuestro departamento no puede quedar por debajo de las expectativas creadas para conectar nuestra región con los vecinos, claro está que el corto tramo que se realizará no debe ser lo único que mostrar, la necesidad de la ampliación de la carretera ya sea a través de más carriles o de un Viaducto se hace de imperiosa necesidad.

Financiar megaproyectos de este tipo requiere de mucho tiempo, pero el tiempo aquí no es el mejor aliado,  en esta ocasión en Atlántico ya se adelantaron y estamos quedados frente a lo que se vendrá,  y de seguir esperando cómo se solucionan estos impasses financieros, tendremos que aguantar un caos en la movilidad que conecta a los dos departamentos costeños.

Si hay algo de exaltar es el empuje qué a pasos agigantados ha tenido el progreso y desarrollo del departamento de Atlántico, en especial su capital Barranquilla. Reiteramos que de no estar respondiendo a ese  nivel que muestran,  difícilmente Magdalena y su capital Santa Marta, podrán salir del atasco que en materia de infraestructura vial presenta, exceptuando  obras para lucir como la doble calzada Ciénaga- Santa Marta que definitivamente arregló un problema que por décadas mantenía estas dos ciudades y que le ha dado un salto importante en la conectividad del transporte, pero eso no es nada si no se emprende más rápido que nunca una verdadera conexión vial entre las dos ciudades capitales.

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