Emprendedores llegan con sus frutas a zoológicos y restaurantes de Medellín

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(EFE).- Los colombianos Andrés Camilo Ortiz y Sandra Milena Mejía encontraron en las frutas y las verduras la manera de escalar en una plaza de mercado, donde pasaron de empleados a propietarios de una empresa que abastece desde restaurantes y grandes supermercados, hasta zoológicos en Medellín.
Ortiz, de 27 años, relató a Efe que empezó a trabajar en la Central Mayorista de Antioquia, ubicada en el municipio de Itagüí, siendo un adolescente y sin posibilidad de continuar cursando una carrera técnica en mercadeo.

"Hacíamos despachos a restaurantes, me tocaba cargar y descargar", detalló el emprendedor sobre la labor que realizó por un tiempo junto a dos hermanos.

Allí, en el lugar que cambió vidas, conoció a su futura socia, a quien le propuso iniciar un negocio pese a que "ninguno tenía dinero".

LA DUREZA DE LA GUERRA

La plaza terminó por acogerlos a él y a parte de su familia cuando el conflicto armado los obligó a salir del municipio San Carlos, donde abandonaron su finca con ganado y cultivos de café.

"Fue una época de mucha guerra. Mataron a nuestro papá y nos vinimos con el ataúd en el carro de unos primos a Medellín para enterrarlo", contó Ortiz.

Señaló que unos tíos los acogieron para evitar su regreso a un pueblo donde corrían el riesgo de ser reclutados por la guerrilla y afirmó que ese desplazamiento los hizo "irle cogiendo amor" a la plaza de mercado, donde aprendió todos los secretos del negocio.

ADVERSIDADES Y PUERTAS ABIERTAS

Mejía, una administradora financiera de 39 años que prefirió la vitalidad de la plaza sobre la monotonía de una entidad bancaria, estructuró el emprendimiento para crear en 2015 la Comercializadora Practifruver.

Sin la capacidad para alquilar un local, desde una acera hicieron sus primeros despachos, interrumpidos frecuentemente por la vigilancia de la Mayorista.

Pronto las "puertas se abrieron" con la ayuda de un teléfono público que permitía llamadas de minuto y medio gratis y que aprovecharon para ofrecer sus productos y conseguir clientes.

En el inicio los dos socios debían madrugar a cargar canastas de unos 60 kilos, una historia distinta a la actual, en la que cuentan con ocho empleados y 25 clientes, la mayoría de ellos con un alto perfil.

"Fueron días de llegar con el hombro pelado, pero eran más fuertes las ganas de ser independientes y de crear empresa", apostilló Ortiz.

EL SALTO DE CALIDAD

La comercializadora, entre préstamos y la colaboración de algunos proveedores, ganó solidez con un equipo compenetrado que inicia trabajos en la madrugada en una bodega en la que separan, clasifican y organizan los productos.

De esta forma, los empresarios venden en promedio 200 millones de pesos (unos 58.000 dólares) al mes en productos como cebolla, mango, zanahoria, naranja, limón y plátanos, entre otros, que terminan en grandes supermercados, restaurantes de alta cocina y en el menú de leones, osos o monos del Parque Zoológico Santa Fe.

"Son clientes exigentes, les damos lo mejor", contó Ortiz, mientras que su socia complementa señalando que han trabajado "muy bien" en el filtro de los clientes que quieren tener, pues "no somos para todo el mundo".

"No quería ser una comercializadora más de la plaza ni un simple negocio", sostuvo la gerente de la empresa.

EMPLEADOS, GRAN CAPITAL

Para llegar a este perfil de clientes, Practifruver priorizó su formalización, el bienestar de sus empleados y la capacitación, que comenzó en la Corporación Interactuar, donde sus propietarios han realizado cursos sobre gerencia y ventas.

A partir de ahí, definieron los roles y marcaron un crecimiento significativo, con una facturación anual de más de 2.000 millones de pesos (unos 581.000 dólares), resultados que los hizo buscar abrir mercados en otras regiones del país como la costa.

"El capital humano que tenemos es muy grande, por eso lo cuidamos demasiado", afirmó Ortiz, encargado de la logística de la comercializadora.

La mayoría de sus trabajadores pertenecen a "barrios vulnerables" de Itagüí, a quienes procuran darles una "mejor calidad de vida" con base en su experiencia personal, según dijo Mejía.

En ese sentido, su cómplice empresarial agregó que "nosotros estuvimos en ese lugar y por eso sabemos lo duro que es".

EL MOTOR DE LA CAPACITACIÓN

Ser "fanáticos de la capacitación", de acuerdo con Mejía, les permitió pasar de soñadores a empresarios con herramientas para sortear las pruebas: "No teníamos plata pero sí queríamos conocimiento".

La jefe de Portafolio y Metodología de Interactuar, Olga Díaz, explicó a Efe que Practifruver llevó a cabo un proceso de formación basado en habilidades gerenciales mediante programas académicos como "Gestiona Tu Gente" y "Más Ventas", relacionados con el talento humano y la gestión comercial, respectivamente.

En el caso de la comercializadora resultó significativo para su crecimiento aprender a establecer planes de ventas, abordar a cada cliente y conocer de neuroventas.

"Los empresarios logran llegar con una mayor contundencia a los clientes y hacen que sus ventas sean más efectivas", comentó la experta. EFE

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