Cambiar las rutinas, la clave para un periodista colombiano amenazado

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(EFE).- Poco imaginaba el camarógrafo colombiano Arlex Piedrahíta que sus coberturas sobre cultivos ilícitos en la región colombiana del Cauca terminarían con él y sus compañeros amenazados, una realidad con la que convive y que le obliga a cambiar sus rutinas para poder continuar su vida y su trabajo.
Todo comenzó a finales de julio, recuerda a Efe, cuando estuvo junto a sus compañeros en el norte del Cauca para grabar cómo estaban "quitando los transformadores (eléctricos) de los invernaderos (donde se cultiva marihuana) y debido a eso llegaron unas amenazas donde decían" que les iban a matar, que les "tenían ubicados".

EXILIADO POR CONTAR UN PAÍS

No solo Piedrahíta, junto a él fueron amenazados Eduardo Manzano y Alexander Cárdenas, todos ellos de Caracol Televisión. Estos dos optaron por exiliarse antes el temor que le generaron las amenazas.

Además, también fueron amenazados Miguel Ángel Palta, de 90 Minutos, y Fransua Martínez, de Blu Radio, según denunciaron Reporteros Sin Fronteras (RSF), la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) y la Federación Colombiana de Periodistas (Fecolper).

La FLIP dijo que el pasado 19 de septiembre dos desconocidos fueron hasta la casa de la hermana de Cárdenas, donde se estaba hospedando, para conocer su paradero.

El 27 de octubre, Manzano fue interceptado por un hombre en una moto que lo siguió cuando el periodista conducía su vehículo, agregó la FLIP.

Piedrahíta recibió una amenaza el 28 de octubre en la que le decían que debía dejar de trabajar en su medio de comunicación y la ciudad donde trabaja.

20 AÑOS DE EXPERIENCIA

"Nosotros llevamos más de 20 años yendo al Cauca a cubrir orden publico, yo como camarógrafo. Me ha tocado combate va, combate viene, ese es el pan de cada día en el norte del Cauca", explica Piedrahíta acerca de ese departamento del suroeste, envuelto desde hace meses en una espiral de violencia alimentada por los cultivos ilícitos.

Sin embargo, él, que tiene su sede de trabajo en Cali, explica que nunca pensó que el conflicto fuera a tocarles tan de cerca puesto que antes "uno iba y venía y no había ningún inconveniente".

Piedrahíta añade que ha puesto las denuncias correspondientes ante la Defensoría del Pueblo, la Fiscalía y la Policía que han colaborado con ellos, pero considera que "no es suficiente" porque no tienen "garantías para seguir trabajando".

DISIDENCIAS DE LAS FARC Y CARTELES

Según denunció la FLIP, todos ellos han sido amenazados por informar acerca de los cultivos ilícitos en el país así como de la presencia de los carteles mexicanos aliados con las disidencias de las FARC.

Por eso, Piedrahíta explica que Caracol Televisión le ha apoyado en todo lo posible, dándole una licencia de 45 días "para ver si bajaba un poco la cosa", le ha propuesto trasladarle a otra ciudad y ahora le han alejado de las coberturas que puedan suponer un riesgo para él.

"Me dicen que siga adelante y me propusieron ir a trabajar a Bogotá pero creería que esa no es la solución porque aquí o allá va a ser lo mismo", sostiene.

Y añade: "Yo trabajo porque necesito seguir trabajando pero es complicado porque a uno le llegan esos mensajes, es un drama en la casa y mi esposa entra en shock".

PSICÓLOGO Y PSIQUIATRA

"Más que todo yo tengo un niño pequeño, entonces todo se agudiza", dice.

Ahora, explica, cubre especialmente deportes y es "algo más flexible" pero igual debe estar en calle y seguir trabajando, razón por la que regresan las amenazas.

Para lidiar con la situación, tanto él como su familia acudieron al psicólogo, que remitió a su esposa al psiquiatra para poder seguir "adelante luchando porque no hay más qué hacer".

La zozobra llega incluso a su lugar de trabajo puesto que llega a la oficina y trata "de que todo esto pase y haya el mejor ambiente" pero "a veces no le da a uno porque todos miran y dicen 'será que sí, será que no'".

También el temor se extiende entre el resto de colegas puesto que "los combates (entre grupos irregulares y con la fuerza pública) son el pan de cada día".

PRENSA VEDADA

"Ellos (los grupos armados) no quieren ver a nadie por lo que ha pasado, eso está vedado. No se puede subir para allá", concluye.

Ese es tal vez el mensaje que tratan de enviar: la prensa está vedada por los grupos armados ilegales, que nadie husmee ni merodee en sus negocios ilícitos y mucho menos en medio del conflicto.

El derecho a la información, una víctima más con rostro de periodista en el conflicto armado en Colombia. EFE

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