Un día como hoy, hace 34 años ocurrió la tragedia de Armero

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En un 13 de noviembre, pero de 1985, entra en erupción, en los Andes colombinos, el volcán Nevado del Ruiz causó la muerte de 23.000 personas y la inundación de 440.000 hectáreas de terreno al descongelarse la cumbre de la montaña y desbordarse los ríos Tolima y Caldas que destruyeron la población de Armero.

 

En la tragedia de Armero, una avalancha dejó unos 25.000 muertos. La catástrofe estaba anunciada y las autoridades no hicieron nada para impedirlo, lo que fue el comienzo de una serie de desgracias, recuerdan sus supervivientes.

Como sucede en muchos casos, la tragedia era previsible pues desde hacía dos meses las emisiones de ceniza del cráter Arenas del volcán Nevado del Ruiz (5.321 metros sobre el nivel del mar), habían formado una represa en el río Lagunilla que nace en sus faldas y corre hacia el valle donde estaba Armero. La tierra tembló por una erupción moderada del volcán seguida de una lluvia de cenizas que oscureció el cielo.

La pequeña Omaira Sánchez quedó atrapada tras la avalancha y se convirtió en el símbolo de la tragedia.

Fue el preludio del cataclismo que poco más de seis horas después se convirtió en la peor tragedia natural de la historia de Colombia y sepultó una ciudad de unos 30.000 habitantes próspera por sus cultivos de arroz y algodón.

El 18 de septiembre de aquel año, 56 días antes de la avalancha, noticieros de la televisión colombiana informaban con enviados especiales a Armero sobre el represamiento del río Lagunilla por la ceniza de una erupción ocurrida el día 11 y el peligro que corría la ciudad.

Científicos de Suiza e Italia que habían investigado la reciente actividad del volcán también alertaron meses antes del riesgo, pero no hubo ni atención ni presupuesto para comprar los sismógrafos recomendados por los expertos para vigilar al Nevado del Ruiz.

"¿Por qué antes del 13 de noviembre no se produjo ninguna acción ante la advertencia expresa de que en caso de una erupción, Armero sería borrado por una avalancha?", se preguntó en un artículo el especialista en geotecnia y geofísica Gonzalo Duque Escobar, profesor de la Universidad Nacional de Manizales, que participó en varias investigaciones científicas del Nevado del Ruiz.

En el Gobierno se ignoraron las advertencias y el mismo día de la tragedia, cuando comenzaron a caer cenizas y un penetrante olor a azufre inundó el ambiente, las autoridades, en vez de ordenar una evacuación de Armero, recomendaron a la gente mantener la calma y permanecer en sus casas.

Pero a las 11.30 de la noche se produjo el apocalipsis para los armeritas cuando, en medio de la oscuridad total, el aterrador ruido de una avalancha de unos 100 millones de metros cúbicos de lodo, según expertos, avanzó rápidamente sobre la "Ciudad Blanca", así llamada por sus cultivos de algodón, que quedó convertida en una explanada gris llena de cadáveres y escombros.

Los supervivientes, muchos de ellos todavía enterrados en el lodo y rodeados de sus muertos, vieron cómo algunas personas, incluso socorristas, les arrancaban las joyas que llevaban al cuello a cambio de ayuda, según denuncian en el documental.

"Los socorristas de la Defensa Civil nos pedían cosas y nos dejaban ahí botados, eso nos pasó a muchos de los que estábamos enterrados", cuenta a Efe Edilma Loaiza, quien vio morir a su esposo de 33 años, dos hijos gemelos de nueve y una niña de siete.