Parroquia San José conmemoró el día de la Guadalupana

Los feligreses mientras realizaban el recorrido de la Guadalupana al interior de la Parroquia San José.

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Una multitud de feligreses se dieron cita en la Parroquia para elevar sus suplicas a la Virgen de Guadalupe.

Durante este jueves 12 de diciembre, la iglesia San José ubicada en el barrio del mismo nombre, realizo la consagración de un grupo de feligreses, que en conmemoración del día de la Virgen de Guadalupe, se reunieron para rendirle tributo a través de la oración, meditación y reflexión espiritual.

El evento, que contó con el ingreso de la imagen de la Virgen de Guadalupe como acto solemne y de mayor relevancia, conto con la presencia de aproximadamente cien personas, quienes en medio de aplausos, se dieron cita en esa parroquia para ser testigos de ese acontecimiento.

La celebración, inicio con una misa desde las 6:00 de la tarde, un acto eucarístico que sirvió de antesala, a ese momento especial para el cual, los feligreses participantes debieron prepararse desde el mes de noviembre, por medio de la oración, la confesión y la congregación, que tenían lugar cada miércoles desde aquel día nueve del mes de noviembre, para demostrar que la Virgen de Guadalupe, no solo es permanece en el corazón de los mexicanos, sino que también hace presencia en Colombia, y en especial en el corazón de todos los samarios.

Dicha preparación, tenía como objetivo convocar a un grupo de feligreses voluntarios para desarrollar las diferentes actividades del acto, como cargar la imagen de la Virgen, durante el recorrido, que se dio a través del pasillo principal de la parroquia, adornado con velas y mucha fe.
El canto y la alabanza, también hicieron parte de la jornada, con la cual se homenajeo además los milagros, los actos espirituales que se han dado entre los samarios por medio de la veneración de la Virgen de Guadalupe.

Cabe recordar que conmemoración date del 12 de diciembre de 1531, día en el cual la Iglesia Católica asegura que Juan Diego Cuauhtlatoatzin, un nativo del cerro de Tepeyac (actual territorio de la ciudad de México), fue testigo de su aparición.

Así lo relata la biografía de Juan Diego Cuauhtlatoatzin que publicó el Vaticano: "El 9 de diciembre de 1531, mientras se dirigía a pie a Tlatelolco, en un lugar denominado Tepeyac, tuvo una aparición de María Santísima, que se le presentó como la perfecta siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios. La Virgen le encargó que en su nombre pidiese al Obispo capitalino el franciscano Juan de Zumárraga, la construcción de una iglesia en el lugar de la aparición. Y como el Obispo no aceptase la idea, la Virgen le pidió que insistiese".

"Al día siguiente -continúa el relato del Vaticano-Juan Diego volvió a encontrar al Prelado, quien lo examinó en la doctrina cristiana y le pidió pruebas. Luego, el Beato se dirigía de nuevo a la Ciudad, la Virgen se le volvió a presentar y le consoló, invitándole a subir hasta la cima de la colina de Tepeyac para recoger flores y traérselas a ella.

No obstante la fría estación invernal y la aridez del lugar, Juan Diego encontró unas flores muy hermosas. La tomó y se las llevó a la Virgen, que le mandó presentarlas al Sr. Obispo como prueba de veracidad. Una vez ante el obispo el Beato dejó caer las flores, mientras en el tejido apareció, inexplicablemente impresa, la imagen de la Virgen de Guadalupe, que desde aquel momento se convirtió en el corazón espiritual de la Iglesia en México.

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