Celibato católico

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Escrito por:

Wilfrido De la Hoz

Wilfrido De la Hoz

Columna: Opinión

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Después de las elecciones presidenciales hay muchos columnistas haciendo pronóstico acerca del nuevo gabinete del presidente reelecto; pero, yo hoy he escogido un tema distinto: el celibato católico.
Celibato, en latín caelebs, caelibis, se refiere al estado de aquellos que no se casan o que no tienen una pareja sexual. Un soltero puede ser llamado célibe; sin embargo, el concepto adquirió un sentido de opción de vida. Por lo general se entiende como célibe a aquel que no quiere casarse y prefiere la soltería de manera permanente.
No obstante, en sentido bien castizo colombiano se califica como célibe al hombre, varón, que nunca ha hecho el amor o nunca ha tenido relación sexual con una mujer o con otro hombre no muy varón.
En el mundo occidental contemporáneo el concepto de celibato ha sido frecuentemente asociado a la Iglesia Católica; por su parte, Oriente conoce este estado por la Iglesia ortodoxa, el budismo y el hinduismo. Las opciones célibes de pensadores, escritores, artistas o líderes, son menos conocidas que la de los religiosos, pero no por ello menos significativas.
El Papa Calixto II, en el Concilio de Letrán, en 1123, promulgó el celibato como requisito para todo el clero del rito romano. Los ritos en las iglesias maronitas y armenios, siendo católicos orientales, aceptan a hombres casados para la ordenación sacerdotal, pero no permiten que contraigan matrimonio los que ya han sido ordenados.
Por otra parte, se considera mito el hecho de que el celibato es causante de abuso sexual. El celibato no tiene relación causal con ningún tipo de abuso ni adicción sexual. El abuso sexual igualmente ocurre entre hombres casados. En la población general, la mayoría de los abusadores son hombres heterosexuales que abusan de niñas; también hay mujeres que abusan de menores.
No es mayor la incidencia de abuso sexual por célibes como quiere hacer creer la prensa. Quienes cometen estos delitos no son aptos ni para ser sacerdotes y ni para ser casados.
Parece que el concepto general es que el celibato no es un mandamiento o una norma creada por Dios sino una norma eclesiástica creada por las autoridades más altas de la Iglesia Católica, pues sabemos que Dios dijo: 'No es bueno que el hombre esté solo, hagámosle una compañera para su esposa'.
Ahora bien, ¿fueron los 12 apóstoles casados? No lo sabemos con certeza. Ni siquiera sabemos si San Pedro estaba casado cuando lo llamó el Señor. Sabemos que tenía suegra, pero podría haber sido viudo ya que su esposa no se menciona.
La Iglesia tiene la autoridad de Cristo, pues, el requisito del celibato para los sacerdotes es una disciplina eclesiástica y no un mandamiento del Señor.
La Iglesia argumenta que a nadie se le obliga a ser sacerdote; eso es cierto. Yo recuerdo que al iniciar mi bachillerato dije a mi papá que quería estudiar en el Seminario Conciliar, Colegio San José de Santa Marta. La respuesta fue no, porque él no quería que yo fuera cura; por eso fui a estudiar al Liceo Celedón, en donde tuve tres profesores sacerdotes, uno de ellos, 'colgó los hábitos' o renunció al celibato y contrajo matrimonio con una vecina mía.
En consecuencia del debate acerca del celibato, la Iglesia Católica está en el camino de discutir con el liderazgo del papa Francisco y altos jerarcas, la conveniencia de eliminar los requisitos del celibato y la virginidad para quienes tengan vocación religiosa.

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