La desigualdad del siglo XXI

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Escrito por:

Andrés Londoño Botero

Andrés Londoño Botero

Columna: Bitácora del primer y cuarto cuadrante

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En hora buena llega el libro de Thomas Piketty Le capital auxxie siècle. Aunque no comulgo con sus ideas, este libro rompe con la monotonía de los documentos de trabajo que, en su mayoría, perecen al mismo instante de su publicación. Este trabajo, que ha sido el más vendido en el portal de Amazon en los últimos días, revive el debate sobre la desigualdad argumentando que ésta ha aumentado vertiginosamente, pues el quintil más rico ve aumentar sus ganancias por encima del crecimiento de la economía, y amenaza con convertirse en un problema social de primera envergadura.
Piketty, para demostrar su tesis, se basa en una extensa base de datos. Sin embargo, su modo de medir el capital es controversial y no es la mejor manera de demostrar su argumento. El autor toma como referencia la teoría neoclásica de los retornos del capital y dice que éstos crecen por encima de la economía. Él añade las viviendas a la composición total del capital, sin embargo éstas no son las más apropiado para medir los retornos del capital (capital-ingreso), pues las viviendas son, en su mayoría un bien de consumo y pocas veces de inversión. Sólo cuando son de inversión el capital tiene retornos, los de la renta. Por eso sería más apropiado utilizar los alquileres de las viviendas y no el activo dentro de la medición de capital-ingreso. Si se quitara la finca raíz de la composición del capital, nos daríamos cuenta que la relación capital-ingreso no ha aumentado. Otro problema de las bases de datos utilizadas en el libro es la exclusión del capital que reciben los quintiles de menores ingresos producto de la seguridad social, medicina y otros subsidios, los cuales constituyen ahorro y sus beneficios son anualidades. Por otra parte, el autor sí incluye las anualidades de los ricos, lo que claramente distorsiona los cálculos.
Pasando a temas más estructurales, aunque según el autor la desigualdad ha aumentado, la pobreza ha disminuido. Según Pareto, si la situación de alguien mejora sin empeorar la de otra persona la sociedad en su conjunto está en una mejor situación. Un verdadero problema social que alguien muera a causa de falta de recursos para alimentarse o vestirse para hacerle frente a las inclemencias del tiempo. Reducir la pobreza ha de ser más importante que perseguir la riqueza de algunos, que en últimas es ahorro y el ahorro genera inversión. A su vez, la inversión genera empleo y oportunidad de crédito para los emprendedores, lo que crea más empleos y reduce la pobreza.
Un verdadero factor de desigualdad en el siglo XXI es la educación. En nuestros tiempos, el poder innovar y estar preparado puede rentar más que tener capital. En vez de seguir los consejos de Piketty y establecer impuestos de hasta el 70%, los cuales en Francia han hecho migrar empleos y riqueza a otros países, es mejor hacer de la educación una prioridad nacional. Desigualdad es que un niño con acceso a la educación en el quintil más bajo estudie 5 horas diarias, mientras que los de los quintiles más altos estudian 8 horas al día. Educar a un niño es como construir un edificio, para llegar al tercer piso hay que haber hecho los cimientos del primero y el segundo. Una mala educación durante la primera infancia genera desigualdad hacia el futuro. La solución fiscal nos haría iguales pero más pobres, la segunda mejora la distribución del ingreso haciéndolo más alto para el general de la población. El capital del siglo XXI se llama capital humano.

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