Del perdón, la justicia y la paz en Colombia

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Halinisky Sanchez Menéses

Halinisky Sanchez Menéses

Columna: Opinión

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La derecha en Colombia se aterra de la posibilidad de que las terroristas Farc dejen las armas y hagan política, la derecha tiembla como quiera que se queda sin discurso, de hecho la derecha colombiana aprovecha nuestro miedo y odio a las guerrillas para perpetuarse en el poder y para perpetuar ese sistema económico inequitativo e injusto que se preocupa por hacer a los ricos cada día más ricos.

A su vez que la extrema izquierda pretende ganar en la mesa de negociación lo que no pudieron imponer con las armas, sin autoridad moral y sin pueblo, las guerrillas terroristas aspiran implementar un comunismo prochavista en Colombia, como si los colombianos fuéramos bobos y no nos diéramos cuenta la postración moral, económica y tecnológica que hoy agobia a la hermana Venezuela.

Un inocente fue crucificado en una cruz romana, el mismísimo redentor de la humanidad, fue víctima de un conflicto en el que fue condenado a muerte, pero antes de morir exclamo la lapidaria frase que hoy reta a la sociedad colombiana: " Padre perdónalos porque no saben lo que hacen", Jesucristo resucito al tercer día, y en Colombia puede resucitar la posibilidad de un país menos violento, si Colombia sacrifica los reclamos de justicia talional de la derecha y decide libre y soberanamente perdonar a quienes tanto daño nos han hecho.

Seamos realistas, ningún guerrillero terrorista se va sentar en una mesa hace la paz si sabe que le esperan 100 años de cárcel, eso no sería una paz, eso sería un sometimiento, la única salida para salvar los diálogos de la Habana, consiste en perdonar a los victimarios con la condición de que estos sin ir un solo día a la cárcel cuenten en un tribunal de la verdad sus atrocidades y repararen y se comprometan a la no repetición.

De seguro no hay justicia sin perdón y de qué sirve un narco-guerrillero y un narco-paramilitar pagando una pena irrelevante y una víctima con una pequeña parcela si no hay una transformación moral entre víctima-victimario que nos garantice que en Colombia nunca más las balas y las bombas asesinas se impondrán sobre la razón y las ideas.

La Paz real solo es posible en el reino celestial de Cristo que anhelamos los cristianos, pero mientras esperamos es viable construir un gran pacto de convivencia por la democracia, la libertad real y la igualdad de oportunidades, fundado en la solidaridad y una distribución más equitativa y social de la riqueza, esto no es problema de un presidente o de un gobierno en particular es una tarea histórica que nos compete a todos por encima de nuestros intereses particulares, nos invita a renunciar a "algo" de lo que tenemos, para ganar más, para ganar la tranquilidad, para que cada quien persiga su propia felicidad y puedan soñar sus sueños.

la única revolución que sirve y nos puede garantizar la pacificación de la patria es la de perdonar, reconstruir y unidos en la diferencia seguir, seguir batallando por la Colombia profunda en la que nadie empuñara un arma para imponer lo que cree pues la población entera no lo permitirá ni lo consentirá.

Perdón o guerra, Colombia escoge.

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