Escondederos de a peso

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Edmundo Jiménez Valest

Edmundo Jiménez Valest

Columna: El Hurón

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La pérdida de la Personería de una gran mayoría de los movimientos políticos minoritarios en las elecciones que se avecinan, ha hecho que la casa de Nariño haya sido escenario de múltiples reuniones entre los directores manzanillos de los movimientos, Presidente y Ministro de Gobierno, señor Carrillo.

Pidiendo cacao. Pero les salió el tiro por la culata por cuanto el señor Juan Manuel Santos manifestó que se bajaran de esa nube en que estaban todavía porque lo que era él no cambiará las reglas de juego para estas elecciones: el umbral sigue en el 3%.

La situación para la minoría de movimientos políticos se les puso color de hormiga por cuanto aquellos que hicieron toldo aparte y montaron su microempresa electoral, tendrán que regresar a su sitio de origen a regañadientes o perder hacha, calabaza y miel, porque de lo contrario se quedarán sin el queso y sin el pan.

Claro, pareciera que es un acto antidemocrático y por demás abusador de poder del Gobierno nacional y violador de la Constitución Nacional por parte de este, pero no, por lo contrario, Democracia estable que se respete, debe tener en su seno como apalancamiento, pocos partidos políticos fuertes y con la capacidad en el legislativo programas sociales como políticas de Estado y no un remedo, como efectivamente acontece.

Se aproxima para los movimientos políticos minoritarios la escalada de un monte lo bastante escarpado, hasta el extremo que en un corto futuro, puedan quedar sin las anclas para sostenerse.

Hoy, en mi opinión, esa etapa de transición que le puso en sus manos la Constitución Política y la Ley, que entre otras cosas, no la han sabido aprovechar de la mejor manera, está llegado a su fin.

Se necesitan partidos políticos fuertes que sean capaces estar por fuera del gobierno cuando pierden las elecciones y de igual manera, hacer oposición monolítica que requiere una democracia como la de Colombia. Hoy por hoy, no existe oposición en Colombia.

Es contradictorio y además, muestra la debilidad de los partidos políticos tradicionales cuando quién ejerce una mal llamada oposición es un movimiento político que no tiene personaría, como es el llamado Puro Centro Democrático.

Existen microempresas electorales que cuando se aproximan algunas de las tantas elecciones que hay en Colombia, sus directores o coordinadores se enriquecen con la venta de avales a cuanto candidato se le aparezca.

El gobierno les ha puesto una talanquera cuando no acepto las suplicas para que presentara un proyecto de acto legislativo o en su defecto una ley donde se dijera que se conservaría el 2% como umbral.

Con el 3% de la votación, los minoritarios movimientos políticos que hoy existen, no podrán superar el umbral. La pregunta es si eso es bueno o no.

Pero lo cierto es que, si llegaran a desaparecer del ámbito político los movimientos minoritarios con personería jurídica, los partidos tradicionales tendrán que abrir aún más sus puertas para que aquellos que una vez fueron directores o participaron en la vida de elección, puedan entrar a ellos sin la mayor resistencia. Justicia política se haría para con ellos.

Ese comportamiento de los partidos tradicionales de recibir a todos aquellos quienes pertenecieron a esos movimientos que desaparecieron por sustracción de materia, le dará, seguramente, un espaldarazo al fortalecimiento de la democracia de Colombia, que entre otras cosas no es que este lo demasiado fuerte como para afrontar una situación como la que se puede presentar como es la de afiliación masiva de quienes en otrora pertenecieron a un movimiento político que por no superar el umbral del 3% desaparecerán.

La actitud del gobierno como es la de no darle otra gabela a esos movimientos, a la luz del mundo democrático, pareceir en contracorriente de las libertades y pensamientos de las corrientes liberales que han permanecido inexpugnable desde las tantas revoluciones democráticas que ha habido.

Por el contrario, en mi parecer, lo que el gobierno ha intentado hacer es que los partidos fuertes se fortalezcan y que además, quienes venían ejerciendo como directores de esos movimientos junto con sus seguidores, puedan ejercer dirección y autoridad política en el seno de aquellos. Ayudar a elegir y gozar de la garantía de hacer que lo elijan.

Claro, y como es natural, tendrán que mostrar, tanto a ellos, como a sus seguidores, que son dignos representantes conforme lo venían haciendo.

Ahora, que los partidos tradicionales no se vayan a comer el cuento que son los únicos y sigan el camino, espinoso por cierto y de no muy grata recordación, del frente nacional. Una cosa es tener una gran masa de miembros de la sociedad que siguen sus postulados y otra muy distinta es actuar como una dictadura donde se mancomunan pareciendo un solo partido político.

Que no se equivoquen. Tienen que recordar que los pueblos de América del Sur, incluido Colombia, siguen con mucho detenimiento los acontecimientos que ocurren en los países africanos.

Al interrogante de qué es lo mejor para una democracia medianamente fuerte que ¿exista un sinnúmero de movimientos políticos con personerías o dos grandes partidos políticos bien constituidos que representen lo que la mayoría quieren? Lo cierto es que hoy corren base buscando cualquier figura existente para juntarse.

La ley les prohíbe juntarse aquellos que tienen personería pero si a los que no las tienen. Lo cierto es que están buscando escondederos de a peso.

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