Apoyo mutuo germano español

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Escrito por:

Gustavo Hernández López

Gustavo Hernández López

Columna: Opinión

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Estos dos estados europeos Alemania y España, curiosamente a pesar de sus grandes diferencias de raza, de desarrollo cultural y económico y de ser tan distintos en su manera de ser, en que son más los aspectos que los separan que aquellos que los unen dada su idiosincrasia particular de cada uno de esos pueblos del viejo continente; se unen por pertenecer a la comunidad europea y se han ayudado mutuamente en las circunstancias de dificultad.

En las confrontaciones bélicas tanto internas como externas ambos países han sido aliados. El General Franco apoyó a Hitler y este a su vez le brindó todo el respaldo al Generalísimo como solían decirle a Franco en la Madre Patria.

Ahora frente a la crisis que atraviesa España en todos los órdenes, el artífice que lideró el rescate financiero español, por tratarse de una de las locomotoras junto con Francia, sin duda fue Alemania.

Ángela Merker manejó, impulsó y puso su importante grano de arena, para que se produjera el auxilio monetario, que les ha permitido a los españoles sobrevivir en estas horas de complejidad manifiesta.

Antes de que España entrara a la alianza europea en materia económica, cuando aún estaban como un país subdesarrollado, eso sí en pleno desenvolvimiento, con visible atraso respecto del norte de Europa se comentaba despectivamente que Europa comenzaba en los pirineos.

Consecuentemente se descartaba a la península ibérica como territorio de país desarrollado. Se incluía naturalmente a Portugal. Esta situación se verificaba entre los años 1959 y 1960. Se percibía claramente en España un desempleo de tal magnitud, que obligó como ahora a que emigraran muchos españoles hacia tierras germanas.

Pero las circunstancias eran muy diferentes a aquellas del entorno de hoy. La mayoría de los españoles que otrora llegaban a las principales ciudades alemanas, lo mismo que actualmente, es decir a Múnich, Frankfurt, Bonn, Stuttgart, Hamburgo, Colonia, eran trabajadores que escasamente leían y escribían y por tanto los trabajos que podían encontrar estaban vinculados con la construcción.

Fueron recibidos con los brazos abiertos como obreros por cuanto entre otras cosas, hacían falta para la cantidad de obras de reconstrucción de ese país, afectado y destruido enormemente por la segunda guerra mundial. Además los tuvieron en cuenta para aquellos servicios, que los alemanes no podían concebir que fuesen prestados por ellos, verbigracia la recolección de basuras.

En la actualidad se están desplazando sobre esa región teutona, por fuerza de la carencia de empleo, no tanto los operarios de la edificación sino los profesionales que oscilan entre los 23 y los 39 años, pues el 50% de los desempleados son los jóvenes con carreras que no han podido tener la posibilidad de trabajar.

El requerimiento germánico es de ingenieros y técnicos industriales. Empero quienes han viajado son los sociólogos, sicólogos, literatos, artistas, escritores esto es los inclinados por las humanidades. Ellos constituyen el grupo que no tiene como laborar en la nación hispana. La gran ventaja es que muchos hablan varios idiomas, incluyendo el alemán, lo cual les facilita abrirse campo.

Pero les ha tocado a la mayoría emplearse como meseros y conserjes en restaurantes y hoteles, atendiendo en bares y cafeterías, habida cuenta de que no han encontrado otra alternativa. Para mejorar su situación están tratando de tomar en las tardes o en las noches, según su horario de labores, cursos acelerados de alemán, con vistas a ampliar o mejorar en el futuro inmediato su probabilidad de otra ocupación u oficio.

Es entristecedor y desmoralizador para esos miles de adolescentes españoles, con buena preparación académica, cuyos sueños se desvanecen y extinguen y que no tienen otra salida que viajar a Alemania a buscar un mejor porvenir, porque en España su panorama no es que sea incierto sino ciertamente caótico.

El gobierno español no tiene como ofrecer cargos a ese puñado de chavales, la empresa privada lejos de abrirles camino se los cierra, toda vez que allí se ha incrementado el número de desempleados. Ante ese oscuro horizonte les toca en sus albores de la vida pensar en emigrar especialmente hacia la cultura germánica.

Todo este estado de cosas en buena parte se deriva del gobierno socialista de Zapatero que se dedicó a gastar sin mesura, a dar irresponsablemente un sin número de gajes, derechos y prerrogativas sociales insostenibles y que dieron origen a esta catastrófica realidad que están afrontando en forma penosa los españoles.

Les ajustaron el cinturón y se vieron forzados en esta nueva administración de Rajoy, por exigencia de los prestamistas europeos encabezados por Alemania, a tomar medidas de austeridad, de supresión de derechos adquiridos y de reducción de goces de asistencia social.

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